miércoles, 14 de febrero de 2018

Memoria del deber.

Me recuerdo cada día que pasa
que hay que abrir el diccionario
y rellenar las estructuras del delirio con palabras
dejar moratorias y espasmos
no esperar que llegue lo incapaz
que no nos coman las horas
que nos cueste cada vez más
renacer de cenizas o solo volver
quedar en el escollo
o lanzarse al abismo
mientras parecen las dos únicas oportunidades
que nos ofrece este giro
y nos volvemos pedazos de somnolienta estancia
abandonados en los rectilíneos tatuajes
de nuestra pequeña proliferación.

----------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

lunes, 5 de febrero de 2018

Excusa de los mediocres.

Entréguense ustedes
capaces de navegar las cosas
mientras nosotros hecatombe
hechos a pedazos
vamos dejándonos ir
sin quedarnos en nada
sin ser nadie
sin dejar huella o fisura
un mero ritual de sacrificio
mientras los altos nos observan
en esta pequeñez objetiva
sujetos a nuestra raíz.

Entréguense ustedes
los precisos, los bien amueblados
los que siempre, hay, existen a pesar de todo
quedan grabados en la retina del absorto
hagan, no paren de hacer, no cesen
mientras el resto duerme la carencia
en la embebida paraplejia
permanente quietud
ausencia mortal de los cobardes
sin hechos
sin héroes
sin epopeya.

Entréguense a la luz
no se acomoden en el fondo de sus aparatos
no busquen el misterio 
en los robustos síntomas de decrepitud
no se aferren a estas columnas
a este cimiento momentáneo 
hecho de pútrida materialidad
ustedes, los que pueden
los que se liberan
los que navegan a contracorriente
hagan aquello para lo que fueron traídos.

Entréguense ustedes
no nos dejen a nosotros, no, no nos dejen
espectros de medianía
momificados procesos de intervalo
domesticadas promesas de avance
residuales frondas sin rescate
abalorios de persona casi persona
despedidas casuales hechas de figuración
hagan algo
no nos tengan en cuenta
ninguno de nosotros es el elegido
nos conforma esta leve esperanza
de no ser nadie, de no ser nada
de sentirnos plenos
con esta ecuación de brevedad.

---------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

miércoles, 31 de enero de 2018

Pequeña epopeya rutinaria.

Levantarse a medias
pensando en descubrir poesía
en la triste angustia de los desayunos
mientras nos mira el otro inquilino
que habita la penumbra de estas habitaciones intestinas
agotándose igual, sin un faro explícito 
para escapar del laberinto invicto
donde los corazones dicen que sienten el confín
y la solapa del universo se sacude el polvo
mientras intentan convertir su aserción en monumento
cayendo insectos invisibles en el umbral
para atisbar el aire una vez más
la última bocanada antes de partir
de nuevo al oscuro hondo de las camas
a las medias caricias a los medios besos
al espasmo preciso de la mansedumbre.

Qué nos queda más que la violenta angustia
si miramos para siempre el envoltorio
y todo este silencio se nos recome las cuencas 
mientras los ojos caen fluidos hacia el fondo de su cuévano
que precioso material se nos escapa
en cada proyecto vencido 
en cada promesa hecha tiza
con la que trazaremos un plan bajo la lluvia
esperando que sea leve y no nos arraste
no nos conceda la muerte antes de la muerte
mientras queremos amantes de esta permanencia
voltearnos esta espectral comodidad
desentrañarnos 
dejar el epitelio solo
acobardado por golpes que nunca han de llegar.

Acostarse a tiempo
dejarse como quien deja la vida a un lado
esperando el momento
pensando que la herida 
se cura con el tiempo
y que no se pudra
y que no se llene de gusanos
y que las moscas no nos ahoguen los oídos 
y que nadie venga nunca 
nunca venga nadie
a salvarnos de nada
a salvarnos de nosotros mismos.

Empezar a soñar
mientras el animal sufre en las jaulas
por un poquito de amor
antes de caer.

Dejarse vencido en el borde de la pregunta
no pronunciar jamás las palabras que nos rescaten
aprender a soltar, la liviandad de este equipaje humano
aprender a ser espectros de paso
a no dejar huellas, ni olor, ni tacto.

Borrarse de los pies hasta olvidar que uno ya no existe
que nunca existe más que ayer
mientras acepta las muertes inmediatas
de todos los conceptos
que alguna vez quiso reprimir.

Acabar otra vez lanzado a los asfaltos
buscando el ansia que no llega
el relleno que no sacia
la voluntad que no despierta
el abrazo que no cansa
hasta que quede un hálito
una desvinculada sinestesia
que nos saque de repente
de esta condenada reiteración.

----------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

Algo y no.

Perdido en narrativas
hecho de proceso y desafío
repudiado en la fractura
en el veneno promedio
desaparecido de las masas
absorto en el pensamiento
siempre absorto y redimido
dibujado contorno
sombría presencia prefacio
estrato estructura equilibrio
envuelto en una delicada promesa.

Si te escribo y no
y mientras tanto desbarato planes
vuelvo a la teoría del ovillo
descubro, desenfundo y desempolvo
un manual preciso
del que extraigo la calma suficiente
el tiempo de una palabra apenas dicha
dejando el precioso pasmo
de quedarme conmigo
inmóvil en la ausencia de un presente.

Si te escribo y no
si te digo y no
si vuelvo y no
y a todo no
porque es extinguirse
mientras la voz se nos venga
vendiendo lengua a bajo precio
secretos regalados
momentos de siniestro metal
así sin más
así vociferando
extraviando la poca dignidad
mintiendo de nuevo
para revivir al final del fuego.

Porque si te escribo y no
es porque me deja la duda
vincular este quicio
donde encuentro y no
muero y no
al borde del precipicio.

-------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

domingo, 3 de diciembre de 2017

El hijo póstumo.

Espera rodeado de tormentas
el hijo póstumo bajo la noche
en la voz perdida de quienes gritan su nombre
mientras él olvida
se desaparece haciéndose pequeño
es todo lo que queda
todo lo que cabe
en su bolsillo- maleta
mientras viaja el mundo
todos los mundos
como fondo de equipaje.

A veces se considera afortunado
aunque hubiera preferido romperse el alma
dejarse la piel en otra parte
morir de viejo antes de tiempo
no nacer si para ello
hubiera de metamorfosearse
otra vez en hombre.

No sé si soy un certero narrador de su epopeya
o si nos recome el alma certera su premura
su ansia incompleta
sin sabor a nadie
sin voz de ninguno
simple estancia de no saberse
de no querer descubrir la forma
de no avanzar
de guarecerse
en la constante matriz de lo cotidiano.

Galimatías completo y perfecto
hecho de sobras y repudios
de cada pasado impredecible
este es el personaje que transito
entre la muchedumbre dispuesta a inmolarse
en el espacio de la calma y la penumbra
bajo la esperanza a prueba de contrastes
en el epitelio perpendicular
sobre los rumbos
que jamás se revelaron
por los que no se paga condena
sino tributo
apariencia ostentosa
de saberse
elegido
por la nada, por nada, por ninguno.

----------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

lunes, 7 de agosto de 2017

A un maestro.

Porque recuerdo tu nombre
y en parte nos miramos el alma 
se nos encendía la espera
de la sonrisa simplona 
del buenos días siempre
de saber que acudíamos para jugar con los colores
bajo la mirada atenta de su comedia.

Nos reímos, tanto
estaba en conexión precisa
era de los pocos que decía
vete de aquí, ya lo tienes hecho
qué haces en la escuela
te digo que dibujes algo y me haces un Goya...
coincidíamos en particularidades 
era fácil hablar mientras sus compañeros 
difamaban su genio
siempre alguno quedaba para balbucear
pero que tranquila, medida y sanadora 
era esa clase
era ese tiempo
era esa pertinente amabilidad
siempre contigo, para con nosotros.

Nunca importaba llegar pronto
y casi siempre nos echaba usted
así mandaba: lárgate de aquí
salir, decidir, extirpar cualquier veneno
en el barracón, detrás de todos aquellos trastos
el olor a ceras, todo el maquillaje
que poco discutíamos 
en ese premio que hicimos cotidiano
el año último, el de después
cuando decidí empezar a irme.

Queda dicho, tampoco abundar en la memoria
no hace falta que dejemos recuerdos
en la vivencia del externo
de la voluntad de ser lo que hayamos sido
de conocer la bondad y lo generoso
que puede ser un hombre escondido.

(Un hombre en la penumbra
se quita el sombrero 
ante el resquicio de nuestra brevedad.)

----------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

sábado, 29 de julio de 2017

Virtudes de los castillos de arena.

Dime dónde te haces y te deshaces 
degradándote en espacios incompletos
te aplacas sin esta caricia 
bajo la sonda de esos ojos perdidos en la lumbre
en qué cuarto oscuro repleto de gatos
en qué callejón frío 
abrazando cachorros 
esperando ningún amor humano
ningún amor ya 
en esta retahíla de desconocidos
que solo buscan escapar
de cada decisión inevitable
de cada ojo avasallado
de cada garganta tomada
de cada cabello crespo
aletargado tras el escalofrío.

Dime, cuéntame despacio el absoluto abismo
en el que conminas la pena y la gloria
y las voces tercas de las madres y de los padres
deshechos en las cloacas del marasmo.

Ofréceme 
la sabiduría perpétua de todos los perdidos
la carencia malinterpretada del asfalto
el desbarajuste, desprendido y descalabrado
que son cada una de tus relaciones
el vacío ignoto al que te vinculas 
cada amanecer, cada momento de pausa
que se hace servidumbre del vahído
se hace eco del hambre
estrofa de la última contienda
latente frase capital
verso inmediato después de muerto
labio partido de sangre estrépita
molienda material del espíritu
el enojo, la paz, la rabia, el desacuerdo.

Dime, en tu lugar primero
en la escapada precaria hacia la espiral
debajo de la frontera mimética 
en el esperanzado salto inconsistente
donde te flojean las piernas, el temblor
por todo el cuerpo la reflexión
la inflexión, el modo adecuado
el modo ajustado, la máscara indicativa 
espejo frecuente de toda referencia.

Dime si cabe decir algo
mientras esperamos juntos la racha y el martillo
el soplo de viento perfecto hinchando la vela
en el otro lado del mundo
mientras tentamos todavía frases monosilábicas 
utilizando la apariencia frontal de las pantallas
el invisible repicar de la gota
el absurdo propósito 
de desvestirse una y otra vez
mientras nos decimos y me dices 
y te digo y nos contamos 
y nos hacemos y no
de arena y sueño
otra y otra vez
hasta demorar lo incuestionable
que nos hizo lo que no
y lo que sí
mientras tanto
mientras las mareas
de nuestra exactitud.

---------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa