domingo, 8 de septiembre de 2013

Llega la hora.


Llega la hora de desaparecer,
y parece que tengas miedo, tiemblas
como una hoja al viento, justo antes de partir
llega la hora de desvanecerse,
y parece que ya has pasado por aquí
escucho tu lamento de tierra
tu llanto de piedra y cemento
y órganos traducidos en fermento y pira
desestimo los grandes enigmas de tu partida
no indago más
pues tengo teorías más que suficientes
tengo culpables y cautivos
y una gran furia insensata que trama destriparlos a todos
pero llega el tiempo de pasividad mayor de la historia
y yo estoy integrado en él
como un cerebro más en el pretérito colapso
antes de partir, antes de desaparecer
antes de decirte y oler por última vez 

ver tu ojo al final, como un brillo fugaz lanzado a la deriva.

Llega la hora de desaparecer,
y veo a todos los cobardes agolpados tras tu descenso
veo como temen la muerte,
como el paso último los convierte en hilos, en partículas,
en menos hombres que ningún hombre
y en mucho menos que tú
ellos temen encontrar lo que tu buscaste.

Llega la hora de desaparecer, de escombrarse,
de morir de una vez por todas
de una vez por todas morir la larga vida
muertos inermes, muertos de congoja, pasajeros insatisfechos
los miro en la cuenca vacía, los miro en el abismo
que hemos tramado en este devenir tristísimo
y lleno de pletórica promiscuidad.

Llega la hora de hacer una promesa
de recordar el último abrazo que me diste
llega la hora de caer contigo
de verterse en el proceso de separarse de todos,
de todo,
de lo que es insuperable,
pero también llega el momento de no ceder
de no dejar el mundo perdido sin las voces pertinentes
sin los sueños poblados de infinitud
pues queda brillar intensamente
con la mirada hacia lo alto, o hacia lo bajo,
pero cabe el amor, cabe la justicia,
cabe toda la curiosidad que no termina nunca
cabe emocionarse, cabe sentir más,
al menos todo lo que puedas
llega la hora, llegó la hora, la hora ya había llegado
mucho antes que nosotros, todo es más de lo mismo

nihil novum sub solem
llega la hora de mirar a los débiles
a los perdidos
llega la hora, llega la hora,
llega un tiempo para luchar
para ser un héroe,
aunque seas un héroe maldito
un héroe cobarde, un héroe irrepetible
llega la hora de no morir nunca
la hora de vivir, vivir hasta que no haya más que decirse
hasta que sepamos que con nosotros
se va un último decir insoportable
nihil novum sub solem
nihil novum sub solem
nihil novum sub solem
llega la hora de soportar todo, de soportar el gran dolor
la pena triste de sobrellevar la vida,
de soportar la incertidumbre de esta flotabilidad
llega la hora de recordarnos que no debemos ceder
no debemos odiar cuando el amor nos vence
no podemos tejer madejas de mentiras
de venenos transmitidos de generación en generación
llega la hora de pensar que las elecciones
han sido las correctas
de satisfacer el llanto con todas las excusas posibles
en pos de un futuro que ha de venir
que tal vez sea terrible,
pero no más violento que cualquier final
que el universo nos depare
porque las luces del cielo
no son hermosas promesas de sueños y dioses
son acúmulos de almas ardientes
bocas tragadoras de sombríos tumultos
pero mientras tanto
llega la hora de decirnos
llega la hora de gritarnos
llega la hora de prometer que queda otro salto mayor
otra sustanciación de todas las alegrías
de todos los triunfos
de todos los desastres
y que mientras podamos debemos alcanzarlas a ver
porque nunca sabes donde será necesaria tu decisión
y sin tu decisión, todo pierde su sentido.

Entiendes?

NIHIL NOVUM SUB SOLEM... 
solo son cuatro palabras que alguien te dijo.

No las creas. El mundo nunca ha dejado de transfigurarse.

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Ferran Garrigues Insa

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