lunes, 11 de noviembre de 2013

Algún que otro secreto.


En mi hay una idea que no digo.

Unos dicen que sueño demasiado
otros me acarician buscando, y buscando se quedan
algunos han llegado a escuchar tan atentos
que me supo mal decirles
que nada era original
en el discurso que les hizo prendarse de una cáscara
y de algún modo intransferible saben que sé algo
cuando se devanean y devanan por entenderme
corriendo sobre esta piel extendida en ofrenda
cuyos pulsos socavan el propio autismo
y vocean, cacareando un ritual dirigido a invocarme.

Hay en mí una idea que no comparto
tan personal e inexacta que avergüenza conocerla
expresarla de manera coherente y lineal.

Solo sería posible descifrar esto
mostrar su obsoleto contenido
haciendo de esta forzosa simetría
entre lo imaginario y lo real
una analogía vana, vacua, autómata
pues esta sentencia, ese pensar tan repentino
que a veces resurge caudal generoso
no tiene el fin de ser comunicado
ni nacerá jamás en un paladar de hombre
su raíz más íntima va conexa
a algún abisal estrato de aquello- alma
que congela el gesto angustioso y alegre
en vocación de ser sencillez de lo sencillo
pequeña nervadura contenida y clave
para proveerse de nueva vida
y a cada momento verse uno
uno solo, sentado, entregado al silencio de escucharse
enfrentado a la posibilidad de no decir
de no poder decir ya nada
entendiendo tanto.

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Ferran Garrigues Insa

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