martes, 18 de febrero de 2014

El reverso de las alacenas.



Toda puerta es 
camino de ida y vuelta
pasaste y volaste en planear retorno
mientras todo eras amor
pretexto para sutilmente controlar
el alma más libre que jamás has conocido.

Hasta aquí: lo siento.

Soy parte del horizonte
de piel abrasiva
que devora el dedo hasta el nudillo
y descarga eléctricos impactos
duraderos
en el reverso más oscuro de tus intenciones.

Hasta aquí: te avisé.

A pesar de mi cuerpo desmesurado
de mis formas personalmente imperfectas
de algunas maneras salvajes
de caricias animales
a pesar de todo esto y alguna cosa que no suelo recordar
pensaste que pasarías indemne
con el mentón erguido de hembra
con toda tu potencia visceral
pensaste demasiado
tengo el veneno demasiado concentrado
detrás de la piel
bajo el postrer indulto
el antídoto es grave y virulento su despojo.

Desde aquí hasta el ocaso de tus días
yo no soy responsable
de ninguna de tus atribuciones
de ninguna de tus retribuciones
de ningún insulto
de ninguna rabieta
todo esto forma parte
de tu incapacidad de sobrellevarme.

Quizás deberías mirar bien el fondo de tu armario
el color de los trajes con los que te vistes
el impacto de tus gafas de espejo sutil
y decidir bien cual es el siguiente disfraz
hasta donde puedes ocultarte antes
de cruzar ningún umbral
hacia donde debes desplazar el rimmel
el delicado trasluz de los coloretes
para deambular como herida
y quedar perfecta en cualesquiera altares
donde te adoren y me repelan
todos aquellos envarados en tu red.

Donde ninguna de mis alas quedará para siempre
donde ya no seré yo
en ninguno de tus fatales argumentos.

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Ferran Garrigues Insa

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