jueves, 20 de marzo de 2014

Elogio a la pérdida.



Aprendimos juntos
a vertebrar soliloquios
a enturbiarnos con caricias
y prevenir así el paso del tiempo

¡Cuán crédulos y jóvenes fuimos!

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos relatar todos los reflejos en nuestras pupilas.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos cautivar todos los sueños de nuestras almohadas.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos caminar todos los senderos de nuestra pérdida.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos hilvanar todas las hebras de nuestras cabelleras.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos reír todas las bromas de nuestras ceremonias.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos simular todas las sensaciones en nuestras físicas.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos desechar todas las maldades en nuestras vidas.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos fermentar todas las cualidades en nuestro abandono.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos amar todas las intenciones en nuestro retorno.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos vislumbrar todos los goces en nuestra despedida.

Parece que no pasen los años
cuando tú y yo, aún juntos
podemos acechar todas las esquinas en nuestro mundo.

Parece que no pasen los años
cuando hoy te miro
láguida y quieta,
amante en constante silencio
prácticamente erguida, en una caja.

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Ferran Garrigues Insa

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