viernes, 14 de marzo de 2014

Pasajero de los espíritus.



Porque las cosas le parecían demasiado familiares
y ningún lugar era extranjero
porque los cuerpos siempre
todos los cuerpos probables
le acogían de la misma manera
como una continuidad de temblores
que no tenía principio.

Porque las formas eran bienvenidas
recibidas con el ojo abierto
y cómo encajaban
recuperando su sitio
en alguna estancia tranquila
que hacía mucho que permanecía oculta 

bajo un manojo de llaves.

Porque las melodías se pegaban
se enredaban en su pelo

como alevines dispuestos a vivir
en un lugar seguro
mecidos en corrientes
que jamás arrastran
solo formando espirales de puro retorno.

Porque podría decirse
que su cuerpo solo era vinculante
en ciertos momentos
y que todo eran saltos, intermitencias
como un vagabundo
que destellaba en toda la red humana
el deseo íntimo de ser muchedumbre.

Porque era todos los hombres
y también todas las mujeres
y en su fondo
era una inequívoca condensación
de todo posible estado
de todo probable encuentro
y de cada milimétrica despedida.

Porque se tejían filamentos
desde atrás, muy atrás en el tiempo
y alguien imaginó su inexistencia
y nos proclamó únicos seres autosuficientes
pero entonces venía la voz
el eco resonando desde una cierta distancia
y no nombraba tu nombre
no te reconocías en esa reverberación
nada era y todo se vencía
y otro iris renacía en el iris
y las córneas se superponían
como un catalejo que atravesaba las épocas
y el mundo podía entenderse
como una frecuentada línea
donde solo las opciones
dirigían metódicas
el destino experimental
de cada pequeño aparte humanizado.

Saltando de unas a otras
de la más opuesta a la más cercana
añadiendo un estado de conocimientos
que supera todo obstáculo
toda fortaleza egoísta
todo fragmento evaporado
toda la propiedad
en alto nivel de rebeldía
contraria
enfrentada
a la común preferencia
de imaginar la existencia como propia
y verse inmerso en un reparto
donde todo este momento
está lleno de lanzamientos hacia afuera
como contagio
fatal virus
fermento
donde la mente de colmena
emana todavía
toda la pluralidad del avance
toda la potencia de una raza
sometida a la equidad
a la irrelevancia de lo especial
donde cada uno
es valor vinculante de una macroperspectiva.

Y sentirse un terco vacío desde entonces
una abundante cantidad de espacio
en la propioceptiva tensión de lo interno
y verse los abismos donde flota
terriblemente perdido el propio espíritu
que en su materia final
es una totalidad que se comparte.

Y no tener miedo
al reconocer que cada uno
es un marasmo de unos
una voluntaria inflexión
un bombardeo en la mayor hambruna
en el mayor veneno
de esta historia conocida
sucedida de nombres
de voces aparentemente irrepetibles
de descubrimientos
de genialidad
repartidas en formas imperativas
en formas enamoradas de si mismas
portadoras de una llama casi extinta
pero llama en lo profundo de su ascua
chispas bajo el manto
de un humo abisal
vapor sediento
de un fuego que lo consuma.

Y ver aquí, ahora, antes o entonces
ver con la particularidad de millones
una gran incertidumbre
la misma incerteza
al saber, que ninguno somos nosotros
y que nosotros somos, siendo así, lo único verdadero.

------------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

No hay comentarios: