martes, 4 de marzo de 2014

Sobre los derechos fundamentales.



Si sobrevives, no puedes quejarte.

Ningún reproche será admitido.

Haber muerto, en cualesquiera graves circunstancias
para volverte mártir
o simple recuerdo, alarma moral
impulso de avance
espectro contaminador del énfasis para la lucha.

Si sobrevives, al fin y al cabo,
tendrás derecho a morir como tu quieras.

Y hay tantos que no pueden siquiera pensar en esto.

Punto y aparte.

Si sobrevives, no puedes llenar el mundo de pesares.

Tu deber es el avance, tu codiciosa ceguera 
hasta la última bocanada.

No volver atrás, no regresarse nunca.
No conocer el delirio del instante fatal.
No entender todavía las químicas de la muerte violenta.
No haber acompañado a nadie en su partida.

No haber traído a nadie de vuelta.

Porque no te quedan manos.
Ni esfuerzo te queda.
Solo muerte.
Convalecencia.
Espera.

Y un largo silencio que no tiene medida.

Donde la congoja.

Punto y final.

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Ferran Garrigues Insa

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