miércoles, 30 de abril de 2014

Mínimas: VI



VI)

Justo pasado el momento, en que el reloj se rompe.


Un segundo 


para enviar plegarias

a dioses sin dirección conocida.


Paquetes redundando en contenidos.



Las voces conjuntas

de solemnes avaricias.


Lascivas en su final transcurso.


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Ferran Garrigues Insa

Mínimas: V



V)

Donde termina el propio ombligo



horizontes.


Las fosas nasales no contienen paraísos.


A veces 

en los más afilados instantes

se pierde la posibilidad de alcanzar atalayas.



Pero los caminos siguen siendo un posible.




Inocencia en la búsqueda.


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Ferran Garrigues Insa

lunes, 28 de abril de 2014

Mínimas: IV



IV)

Cuando tus amigos 

se vuelvan perros de madera y te lo digan
con sus voces de savia de pino
ladrando y gruñendo como sauces
llegará el momento de envolver el hatillo
para viajar donde las nubes son hombres y personas.


Más allá de ellos la amistad será


océano innavegable y hermoso recuerdo.

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Ferran Garrigues Insa

Mínimas: III



III)

En horadadas placentas, donde los niños nacen del plomo
allí encontrarías los tesoros y las almas
si en alguna parte existiera
un objeto sacro
para desenterrar a tantos muertos.

En todas las tumbas

donde el aire encerrado

enloquece.

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Ferran Garrigues Insa

Mínimas: II



II)

... entre las ventanas de una habitación,
espacios sin aire

entre los espacios, las ventanas cerradas

y el aire, escapando a otros territorios

donde la asfixia siempre es bienvenida.


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Ferran Garrigues Insa

Mínimas: I



I)

... siempre se camina por donde más espasmos se prolongan,

allí está la cima de todo paro cardíaco.


Donde la piedra reposa y el entorno fascina.

Cualquier vertedero sirve.

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Ferran Garrigues Insa

Mínima para la primera noche.



Noches pegadas al cuerpo, con voz y sueño
sábanas, todavía secretamente atándote los tobillos
dolor hasta la última costilla
y la extensa quietud de la propia alacena
mientras los gatos proveen su calma
al despertar de la memoria.

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Ferran Garrigues Insa


jueves, 24 de abril de 2014

Noche sin.



No hay ángeles en mis sueños
solo el hueco intacto donde anidan las imágenes
no, no hay una sola pluma 
ni un blanco amanecer hecho de nubes
no, no son así las esperas en mi noche
hay sudor, silencio, ni siquiera hay miedo
a no despertar de nuevo, a no despertar nunca
a pesar de que todavía queda un rayo de esperanza
se han ido apagando las voces 
en los cuerpos que amé
en los seres que de algún modo
me conectaban al presente
las cosas han cambiado mucho
han cambiado tanto
han sido proscritas 
irremediablemente desahuciadas.

No, no hay ángeles en mis sueños
ni siquiera hay miedo
me he acostumbrado al hueco
donde todo se vacía
donde el hedor no importa
porque huelo la muerte
detrás de las estanterías
y sigo durmiendo
ausente a su presencia.

Aun así
descanso bien
con la placidez infantil
que serena el rostro
dejando escapar una leve sonrisa
por todo lo vivido.

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Ferran Garrigues Insa

Recorrido.



Preferí quemar el odio
al principio de la vida
para que solo quedara amor
durante el resto del viaje.

Sobreviví al tiempo
en que quieres que todo arda lentamente
pasé las horas 
entregado a la quietud de una montaña
que el ojo horadaba en la búsqueda
de todas mis juventudes
y de todas mis infancias.

Esperé a la madurez, a la vejez
a las cosas que debían sucederse
perdí muchas oportunidades
pero gané en horas, días, ofrecidos a la felicidad
entreteniendo cada momento
donde los abrazos sin nupcias
el sexo preferido
la sonrisa contagiosa
fueron en gran medida
mi verdadero hogar.

Volví después del extravío
a los parajes que sabía de memoria
para atestiguar que existieron
también los dejé atrás
una vez satisfecha esta curiosidad
hecha de símbolos y signos
que definen la magia que atesoro
y conté entre sus ascuas
todos los pasos de todas las sombras
para asegurar su descanso.

Así aprendí...

Como salvar el amor
al final del periplo
para que no quedara odio
donde los restos de las hogueras.

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Ferran Garrigues Insa

martes, 22 de abril de 2014

Os alcanzará.



Llegará el día 
en que se os caerá la cara de pura servidumbre
como una máscara de cera fundida
por la continuidad de una luz que no alcanzáis
llegará el momento precioso
y justo cuando se os desvirtúe la faz conocida
y en vosotros resurja una muestra
entre estatua y rictus post mortem inmediato
justo después de enjugaros los restos
de esa mirada fría como de canica
que todavía os contamina los ojos
que han quedado debajo, muy hundidos
en algún estrato inalcanzable
durante esta mutación que os supone entre personas.

Llegará el día, en que los brazos
desesperados de su esclavitud intentarán quebrarse
dislocarse desde el hombro y por propia voluntad
desgarrarse para huir lejos del torso
llegará y no sabréis desarmaros
de vuestra propia virulencia, de ese cuerpo que os traiciona
porque hace tiempo que habíais decidido
que este sometimiento debía ser así
y no acudirá nadie, no vendrá ninguno
a resolveros la decadencia ni el reflejo
por mucho que lo intentéis
por mucho que lloréis vuestro canto al destino
no se proclamará la salvación
no será este el final que se os otorgue
nada de los tranquilos acudirá a vuestro gesto
tan solo esta rigidez de hielo como adorno
demostrará que la profecía fue cierta
y que vuestra inmediata retribución fue convenida.

Llegará, llegará el día y la noche previa
sabréis que el comienzo ha sucedido
porque vuestras piernas intentarán huirse
llevaros hacia desfiladeros y precipicios
para descoyuntaros la totalidad en la caída
hundiéndoos en las afiladas escarpaduras
o rompiéndoos los huesos contra los corales
esperando pacientemente la labor de los cangrejos
el filudo diente de la morena
y el rápido corte de la roca viva del fondo de los mares


no estaréis solos

la comparsa viviente 

de todo hombre y mujer os acompaña

no estaréis juntos

pues cada individualidad será propensa
a salvarse solo a ella misma

y puede que sea entonces
cuando una sola decisión 

pudiera alterar esta resolución preclara
salvaros de caer 
como caen los lemingos
en épocas de carestía
pero no sucede
no sucederá en este cuento
no habrá finales felices en vuestro tumulto
seres huidos de si mismos, estancados
en un horizonte contaminado de resortes y preguntas
de falsa respuesta.

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Ferran Garrigues Insa

sábado, 19 de abril de 2014

Entrañar lo que extraño.



Porque tu mueres y yo muero
y me duele tanto que mueras.

Decir, con el objetivo de explicarse
para justificar el poco tiempo
que uno tiene para hacer
cuando el reflejo descansa
sobre el ojo preferido
y el latido desaparece
lengua fría de helada garganta
hueco sin voz, medida del silencio.

Quien pretende protestar ahora
si la carne ya no nos contiene
sino a nosotros mismos
que perdemos una parte esencial
en cada uno que abandona el viaje.

Quien pretende tender la mano
tarde, pasado el momento
gritar en la congoja de los muros
relamerse heridas sin origen
como quien devora un reloj.

Porque muero si tu mueres
y me duele tanto morir sin ti.

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Ferran Garrigues Insa

Sin billete de regreso.



No hay viaje de vuelta. No se regresa nunca.

Llámalo amor, vida, consciencia.

No hay billetes de regreso, no hay devolución
ni cambio prometido.

Ni una ventanilla donde gritar justicia 
por nuestras decisiones.

No, no hay viaje de vuelta.

Es todo dirección al frente, fantasía de retorno
escarbar el pasado buscando el origen.

Es levantar tumbas 
hurgar en las estancias
olores irrecuperables
de amantes llamados.

Es forzar los sentidos
hasta el límite de la sensación posible.

Es decir, sabiéndose perdido.

Es contar, perdiéndose a sabiendas.

Es prepararse la ida, prometiendo volver
fantaseando los límites
que no podremos volver a cruzar.

Es soñar el viaje, realizar el viaje
ser el viaje, no parar de viajarse.

Y sentirse en casa, todavía, en el último paso.

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Ferran Garrigues Insa

A mi querida amiga.



Hoy quise dejar de mirarme el ombligo 
y recordarte amiga mía
que nunca te he dejado de querer.

Hoy, quizás un día como cualquier día
he pensado mucho acerca de nuestro tiempo compartido.

He pensado en todo, en las grandes cosas
en las pequeñas cosas y también en las cosas de adentro
de más abajo, en las que muchas veces
cegamos la atención y pasamos por alto.

He tomado los detalles, todos los detalles
y los he colocado en un diagrama
donde nos he puntuado al final tras un largo baremo
una pluma, una balanza, y nuestros corazones
como en aquellos juicios grabados en los templos egipcios.

No sé amiga, no sé si el tiempo ha sido malgastado
si nos perdimos el respeto antes o después
o si sencillamente se han agotado las fuerzas
lanzadas sin mesura al holocausto de desear y soportarse.

No sé tampoco el resultado del peso
de todas y cada una de nuestras acciones
ni si uno dio más otro menos
o si hay algún modo posible de saber ciertamente estas cosas.

Pero tras mucho pensar (y hacer bien poco)
quizás he descubierto un ámbito posible
donde nosotros todavía podamos permanecer en equilibrio
en esa tensión constante
donde no se puede avanzar ni retroceder
pues solo queda abismo entre estos cuerpos.

En ese punto concreto te reclamo
te convoco, para firmar este tratado
esta providencial justicia que es la única que nos queda
la que siempre nos ha mantenido ahí
el uno frente al otro
y que de manera desmedida 
llamamos provisionalmente "amor"
sin saberla resolver del modo convenido.

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Ferran Garrigues Insa

De lo común a lo inaudito.



Sin el hastío de lo común rondando entre cajas
repararé este tiempo convertido en mansedumbre.

No será por el ánimo de lo que se acostumbra
ni por la tensión de lo inaudito
ni por ninguna de las causas fruto del ocio
que esperan hacerte cambiar.

No será por la dejadez
ni por el humo repleto de miradas
no será sencillamente por este motivo
que tome la determinación 

de destripar los desvanes de pelucas y máscaras
exorcizar los sótanos de recargados maniquíes
extirpar los disfraces viejos del armario
o quemar las sábanas que tanto han velado 

en las noches frías de este continuo invierno.

No será que hoy suceda nada de lo que fue escrito
los prevaricadores, los adivinadores
no tendrán su esperado golpe de efecto
pues no ocurrirá nada de lo que fue dicho
de lo que tienta la suerte en forma de metáfora.

No será por tu acción difusa 
ni por tu continuo ánimo y desaliento
no será por el juego de las fijas esferas de licor salino
no será por el recorrido diario de los dedos y los órganos
no será por el tamiz frívolo de cada crítica
de cada reproche, década tras década.

No será que seamos como contaron los ancianos
ni que amemos como las gestas contaron
nuestro final no está dibujado ni tejido
amontonado en ninguna galería donde se transita el arte.

No será que lo que somos deje de ser
como algo que se pierda
no será esta acción la que hable de nosotros 
como de alguien que ya no existe
no será su transformación en algo banal y simulado
no será para ninguno esta liberación sencilla 
de lo que hayamos construido.

Solo la resolución de saber desde un principio
que sin el hastío de lo común rondando entre cajas
repararé este tiempo convertido en mansedumbre.

Y tejeré desde dentro el futuro 
en busca de otra oportunidad.

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Ferran Garrigues Insa

El experimento humano.



Escudo todo el pesar en el ojo
y barro la vida como un diente machaca la semilla
poseo la fuerza y el poder de los astros
contenida en carcasas de acero
el corazón de piedra, la sal del odio
en mi subyace el esperpento
la rabia vil, el oprobio
soy la carne, soy el espejo
provengo de las cosas
de las cosas desciendo
yo mismo soy cosa
para evitar ser persona
dejo de mirarme en los otros
para no perder el tiempo
asesto el golpe, oprimo y reduzco
todo pasa en forma de deseo
tengo piel, músculo y hueso
tengo las necesidades más básicas
y de las inventadas, poseo su juego
doblego reglas, finjo leyes
niño perpétuo, adulto inválido
esa es la forma que adoptamos
bocas, perennes bocas repletas de colmillos
cuerpos perfectamente labrados
algunas imperfecciones correctas
dignas de extirparse mediante bisturí
sonrisas de humo, garras de dulce defensa
rictus, plétora, residuo
ese muestrario de vanidades
donde florezco mirándome
lamiendo todas las fotografías
protagonista de esta totalidad
no cabe más yo
no cabemos ya 
seremos esto 
dejaremos de ser
en el erial
antes de redimirnos
después del último enemigo muerto
no quedará nada más
ni quedaremos nosotros
extraviados en nosotros mismos
ninguno permanece
solo una pequeña noción de falsa eternidad nos domina
una vez más, todo este tiempo
mientras alguien mide todos los resultados
para obtener otra conclusión.

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Ferran Garrigues Insa

jueves, 17 de abril de 2014

Perderse.



Caminar, expulsar el cuerpo del lugar de salvaguarda 
dirigirse como un autómata al principio 
y después como hombre completo 
a la búsqueda de griales y otras reliquias inexistentes.

Proponer una tregua en los pasos
convencer a la supervivencia 
que este camino lleno de trampas 
es necesario y digno 
y que reportará algo mejor todavía 
cuando lleguemos a la meta
como una gran baza para mantener la ilusión.

Soñar despierto, mudar las cosas en otras cosas 
con la sola capacidad de visualizar lo imposible
sobre los elementos finitos del mundo.

Crear ilusiones sobre las ilusiones
hacer que las estatuas despierten de su sueño
que dancen los grises edificios
que los ríos remonten su propio cauce 
que gaviotas y animales sean de cera 
o retengan en sus cuerpos intrigas y secretos
magias y augurios que escapen de toda comprensión.

Formular una nueva lengua 
que no sea entendida por nadie 
para ser siempre extranjero en los sitios
para mantener el status quo 
de quien no puede ser accedido
invadido, polucionado 
y sin embargo 
causar el estrago del encuentro 
en todo aquel con quien se cruce.

No llevar mapas contigo, no llevar equipajes
poder morir a un paso o al siguiente
no poder regresar a ninguno de los principios
a ninguna de las madres 
que nos hayan reconocido como primogénitos
no, no tomar nunca el camino fácil del abrazo tierno 
del beso dado sin trasfondo
del encuentro de los cuerpos 
que quieren quedarse ligados para siempre.

Imaginar que el motor de esta vida 
que te reclama siempre el pago de la reproducción
la devolución de ciertas estructuras en tu desarrollo
no te pertenece
que formas parte del tumulto
que te esconden las acciones 
de los que sí desarrollan esta capacidad de no entrometerse
de felizmente acatar las breves normativas 
de una existencia hecha de carne.

Saberte dichoso por ello
salvaguardarte en la masificación 
que cada día aumenta y aumenta 
se apuntala en creencias hospitalarias 
para excusar tu raíz inhóspita y cruda
tu infeliz desconcierto, tu rabia adormecida
el camino elegido a conciencia 
sin dobleces ni falsas esperanzas.

Volver en el fondo 
a una formalidad constante de lo viajero 
a un punto origen, a un hogar que se traslada contigo
a una matriz procreada en tus pieles
en tu propio horizonte, en tu límite de sombra 
piel y distancia imposible de recorrerse a si misma.

Porque en espiral te contienes 
abocado a la multitud
para ampliar tu sustancia y tu espejismo.

Porque eres tu propio laberinto
todos los obstáculos
toda la materia del imposible.

Porque es así que trazas y retumbas
hombre perdido en tus prolongaciones
que son siempre los otros igualmente perdidos
o más todavía 
sin la semilla inexpugnable del eterno viajero 
que a ti, sí, te contenta.

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Ferran Garrigues Insa

Oda a la desconfianza.



Cuídate del vacío que dejan las cosas que se rompen
cuídate de los abrazos que se pegan demasiado
de los besos largos que auguran una despedida
de los viajes sin billete de regreso
de las casas sin puertas
de los trenes sin ventanas
y de las madres sin ojos
los padres sin respuestas
cuídate de los sueños que no terminan
de las gafas de sol sin cristales
de los perros que no mueven el rabo
de las hormigas que tranquilamente trepan por tu espalda
de los hombres que corren mirando el suelo
del hombre tranquilo que te mira de soslayo
de las mujeres que huyen despavoridas
de los brebajes mágicos que nadie ha probado
de las lúgubres estanterías llenas de revistas que nadie lee
de los sótanos sin salida y sin vano
de las bocas abiertas en un pasmo
de los aplausos huecos de seres cercanos a la muerte
de las presiones intelectuales de una pregunta a bocajarro
cuídate, guarda distancias, navega
sin miedo a enfrentar todo lo que aparezca
y no halles temor a proteger las zonas inalcanzables
los lugares sin guarida, expuestos
no temas defender tampoco aquello inexpugnable
lo que te devuelve desde el mayor adentro
una luz diurna que siempre permanece
cuídate de los que temen la vida 

de los que navegan en trance
cuídate de los sonámbulos que juegan al póquer
de las señoras que cruzan la calle 
con una bolsa de supermercado conocido
cuídate de los niños siempre sonrientes
cuídate de las voces de falsete 
de las operadoras telefónicas
de los amigos que nunca contestan al teléfono
de los gatos que no se restriegan 
y se esconden del sol en los rincones
cuídate de la sombra alargada 
de los árboles en los desiertos
cuídate de los estanques cristalinos
de las olas de cresta oscura
de las luciérnagas sin alas y sin fosforescencia
de las películas que terminan bien
de las historias tranquilas y bien argumentadas
cuídate de los seres que se tumban siempre boca abajo
de las miradas furtivas y fijas de los cuervos
cuídate de los consejos didácticos y bienintencionados
de la letra escrita con conciencia de causa 
efecto retardado demostrativa de algo
cuídate de las espirales dentro de las espirales 
dentro de cualquier círculo
cuídate de los artistas que no pasan hambre
de las bailarinas que andan siempre estiradas
de los escritores que beben demasiado en la taberna
de las putas de lujo y de los caballeros de compañía
cuídate de olvidar porqué y porqué no
de lo tanto y lo cuanto
de lo que sirve y no sirve
y de las mínimas cosas que debes guardarte 

para salvaguardar tu memoria
cuídate de los maestros sin ejemplo
de los ejemplos sin concepto
y de los conceptos esgrimidos con la mano tuerta
cuídate de los tontos, de los soberbios
cuídate de los listos, de los traviesos
de los horizontales, de los bordes
de los cuchillos comprados por televisión
de las cucharas dobladas y los trucos caseros de la abuela

cuídate de comportarte, de crear escuela
de formar alguna secta sin rezo y sin icono
cuídate de las lámparas con forma de florero
de las plantas con forma de bolso
y de las arañas con apariencia de pendiente o collar
de los cadáveres bien vestidos, elegantes y maquillados
de los metrosexuales y de las señoras depiladas
de aquellos que apesten a perfume
de todos los que sonríen tontamente 
al ver un corazón rojo de san Valentín
cuídate de las mujeres repeinadas
de los obsesivos del orden, la limpieza 
y el sexo extremadamente codificado
cuídate de las uñas de porcelana
los dientes incrustados
las miradas ocultas en lentillas de colores
cuídate de los que tosen sin sentido 
en el momento más intenso de cualquier obra de teatro
de los que ríen siempre, siempre riendo se pasan la vida
cuídate de mi, de esta locura transitoria que contamina
y de tí también, cuídate un poquito
cuídate de traicionarte, de hacerte todo el daño posible
pero sobre todo cuídate de ser tu propio enemigo
o de ser amigo de cualquiera.

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Ferran Garrigues Insa

Lágrimas del Arno.



Lágrimas del Arno
luces infinitas o pilares 
de una catedral oculta en las aguas
voces congeladas bajo su negra corriente
en todas las ventanas que se hunden en sus remolinos.

Todavía os salvaguarda la piedra
antigua piedra de esta ciudad que pertenece al río
todavía os protege un halo de misterio 
en las rocas besadas por el barro
un no saber cuando volverán los siluros a pasear las calles
a sentirse el rumor del próximo estruendo
la violencia del líquido estanque.

Mientras tanto, las aceras 
contienen cantores y visitantes, viajeros de paso
ante la magnificencia de los órdenes y las estatuas
de las piedras recortadas
de los mármoles viejos de antiguas iglesias 
que todavía huelen a limo
donde se respira aun 
la forma final de la catástrofe en sus frescos.

Lágrimas del Arno.

¿Dónde escondéis el ardor sereno 
de vuestra entraña socavada por los faros?

¿Dónde se absorben las torres como raíces 
suspendidas sin sus cimientos?

¿Dónde la Toscana magnífica se diluye 
y se licúa mutándose en algo sereno
más allá de ella misma 
cerca de la desembocadura 
de este cordón umbilical que la traspasa?

Lágrimas del Arno
en su laberinto de callejuelas aterradas 
donde las voces quedan atrapadas 
en los callejones sin salida.

Lágrimas del Arno
colgando de los ojos 
de los hijos de esta tierra
en su historia, en su tumulto
en su densidad, en su secreto.

Lágrimas del Arno
en la lluvia que arrastra 
lo nuevo y lo viejo
como un preludio
a las mañanas brillantes
a las auroras que perfilan todo 
con una claridad arrebatadora
después de derramarse
tras purificar este cuerpo malherido hecho ciudad 
donde hoy yo también me he derramado
como una ofrenda sobre su propio sacrificio
sangre de Florencia, latiendo 
en esta vena sinuosa plagada 
de luces, sombras y vínculos
donde he sido reflejado, copiado 
robado de mi mismo
lanzado a la corriente, bajando
iniciando un viaje hacia el olvido
dejando atrás toda la persistente melancolía 
que me auguraba esta ciudad perenne 
en la totalidad de sus contrastes.

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Ferran Garrigues Insa

Encuentro.



Ahí está ella, observando un segundo
solo un segundo de cada vida
toma sencillas notas, apuntes
esbozos, trazos, líneas
que condensa como puede
en algún pequeño rincón
de su inconsciente.

Ahí está ella, sentada

cercana al agua
sobre el suelo de madera de este puente
aparentemente seguro
para dejar que la llene
el temblor que producen
las hileras de personas
todo este muestrario del que se alimenta.

Ahí está ella, ordenando sus cosas
imaginando un nuevo abasto
de su propio universo
no sé en que momento nos miramos
y también hemos dejado de hacerlo
y a ambos nos ha asaltado un sentimiento 

de igualdad y de insalvable distancia
que nos permanece aun un poco más
todo el tiempo más allá de nosotros
mientras en algún momento del futuro

volvamos a recordar entre casualidades
entre el amplio juego de los sucesos
los puntos de origen
donde nos trazamos
y después nos perdimos
solitarios, libres una vez más
entre los huecos de las gentes.

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Ferran Garrigues Insa

Tú, el enigma.



Hablar de ti ya no es un verso
se convierte en tabla de multiplicar
dictado de números, inventario
de cosas que llenan estanterías o almacenes.

Hablar de ti ya no es sencillo
pasa a necesitar de medios ajenos
calculadoras, programas informáticos
máquinas de Turing
proyectos del genoma humano
con doscientos científicos con la frente arrugada
tomando apuntes, desgastándose los dedos
secando bolígrafos a toneladas.

Hablar de ti, piedra de Rosetta
jeroglifo humano
escrito cirílico arcaico

mancha con forma de persona
obedece ya a la dialéctica obtusa
de obtener una explicación a cualquier precio
una verdad del aquí y ahora
sobre el origen del universo
o sobre la intención oculta tras esta propia palabrería.

Hablar de ti, necesita de grandes dosis de paciencia
quizás de varias vidas
de potentes procesadores de última generación
sufriendo cortocircuitos a cada segundo 
volcando tus datos
en millones de impresoras agotando sus cartuchos
vomitando todo el Amazonas transformado
en papel tatuado de tumulto
de extrañas figuras que deben ser 
reinterpretadas y reinterpretadas
por los siglos de los siglos.

Hablar de ti, es ya un imposible maldito
una necesidad de silencio
un chiste contado en el espacio
donde nada puede escucharse.

Hablar de ti es un suspiro, un dolor inexplicable
un instante entre todos los instantes
que nadie recuerda
pero sobre el que de algún modo estriba
algo fundamental que perdura en nosotros
en toda nuestra profunda inconsciencia 
que tiende a olvidar.

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Ferran Garrigues Insa

lunes, 14 de abril de 2014

Amisticio.



Preguntas que me pasa, amigo
y ahora te respondo
que todas las durezas se acumulan
no vivo la vida en paz, ni espero nada bueno
en la siguiente esquina que tengo que girar
me cuestionas y yo, estoy tanto o más perdido
cada día que termina, cada tarde que me sobreviene
porque todavía el duelo no está extinto
y me punza
y no tengo 
y no veo
y no siento
igual que hace un año
igual que hace dos años
igual que ayer.

Preguntas que me pasa
sé que es doloroso ver esto
en lo que me he convertido 
sé que no soy el mejor hombre del mundo
y que actúo de manera extraña
cada día que termina
cada tarde que me sobreviene
no hablaremos del llanto
ni de las noches en vela
ni del futuro incierto que me acompaña
ni del pasado que todavía espera su rúbrica
que merece un golpe certero
una muerte exacta 
para definitivamente dejarme escapar.

Veo en tus ojos etílicos y ebrios
toda la intención que aflora
lo sé, yo también te respeto
y hago todo lo posible por dejar de lado
todas las pequeñas cosas
el origen de nuestras humanidades
los dolores que a ti te enervan
los traumas que modelan tus tonos
la infancia que todavía dura
la mala educación que nos sobrevino
pero no temas, a veces todos somos insoportables
entender esto y dejarlo pasar 
también forma parte de la amistad.

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Ferran Garrigues Insa

Para que no entiendas nunca.



Para que no lo entiendas
palabras sin voz
oídos sin eco
y muchas frases dichas
a modo de trabalenguas.

Para que pierdas el tiempo
perdida en el influjo- intelecto
en la continuidad de pensar
que tras todo el juego
haya quizás otra cosa.

Para que no lo resuelvas
para que yo repose
mientras te veo lidiar
con cada palabra que pronuncio
con cada verbo transcrito
donde oculto una adornada inexistencia.

Para que te turbes
para que el ahogo de letras y letras
finalmente te haga percatarte
que no era ahí donde se oculta
no era en el intersticio
ni en el espacio vivisecto
entre los garabatos
donde se hallaba la justificación
de aquella gran ansia
que soñaste alguna vez
que se ahondaba en mi ejemplo
más allá o más profundamente que ninguna.

Y al fin, quizás en el último de los encuentros
aprendas a desentramar acercándote
a contemplar sin resolver
a tocar apenas con mirarse
para que esta extraña sonrisa final
tenga verdaderamente algo que decirte.

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Ferran Garrigues Insa

Pensamiento urbano 429.



Pensar las calles
pensar los suburbios
esconderse tras el velo de gentes con prisa
protegerse en la sencillez del acto que acata la ley
el orden
sin dispersión
sin fábula.

Pensar la acción, imaginarla
retenerla en papel o formulada en sueño
someterla al troquel, al filo
deformarla, deshacerla
volverla dócil
afectiva
sin riesgo.

Pensar los cimientos
pensar las relaciones
pensar los lazos
pensar las imágenes
pensar los estímulos
todos los estímulos, todas las imágenes
perderse en las calles pensando en las aceras
bajar a los fondos sin luz de las ciudades
escuchar la sombra cuchicheante
al acecho en cada esquina
donde los “sin techo” conocen la verdad
que no habita en los edificios.

Pensar el frenesí
pensar la falta de un tiempo
que es siempre el mismo tiempo
y verse inmerso en un laberinto sin salida
con todos los cronómetros en contra
quedándose sin números
para fantasear un poco más
para involucrarse un poco menos
y no hacer
solo pensar y pensar
en cada eslabón que completa
el cerco de la urbe.


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Ferran Garrigues Insa

Contagio de la mudez de los objetos.



Las cosas se me paran en las manos
las cosas fáciles
que están al alcance de cualquiera
se quedan quietas, pegadas a mis dedos
como proyectos inacabados
como una palabra sin letras
que quiero decir con grave urgencia
con violento veneno
con muda partitura
de chasquidos y plurales
alejados de mi fronda.

Las cosas, las cosas de todos los días
el vestigio de su perfil
su ceniza o polvo resecado
parecen querer quedarse adheridas
quedarse para siempre
y dejarme en el imposible
de narrar su epitafio junto al mío.


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Ferran Garrigues Insa

sábado, 12 de abril de 2014

Cuando jugábamos.



Cuando jugábamos 
perdidos entre las imágenes todavía secretas
la voz creaba algarabía y tumulto 
en las habitaciones del augurio
los horizontes eran de plástico
de metal y madera, eran horizontes cósmicos
trazándose en el reverso de nuestros corazones
en la parte póstuma de nuestros juegos
éramos libres, sensatamente libres
inevitablemente libres, todo lo libres que nos dejaban ser
que era igual a todo lo libres que no nos dejaban ser
porque nuestra medida era infinita.

Todavía retengo, el primer impulso 
el primer ojo dentro de otro ojo
la potencia con la que tomábamos los castillos 
y vencíamos con espadas diminutas
para correr entre el lodo, masticar la hierba
rodar persiguiéndonos hasta caer
cerca del río donde trituramos peces
para hacer ungüentos mágicos
donde salvamos ranas y esperábamos solo
el reflejo del cielo para contar estrellas en el agua.

Salvaguardo todo el tesoro de la infancia
dando gracias ahora por todo el tiempo
en que pude ser feliz dentro de mi propiedad
duró poco, también puedo decirlo
pero esto no importa demasiado
forma parte de una visión sesgada
de un estado de pérdida de la gracia
de una fisura previa a la honestidad
con la que uno debe valorarse.

Hoy busco entre los estercoleros y eriales
que este periodo adulto ha ido creando
escarbo bajo las montañas de detritus
entre los aceros doblegados al orín
plásticos, figuras, fermentos, órganos
de algún modo descubro un patrón
en el trasfondo de las murallas subconscientes
retengo los brazos de la madre
las caricias en la espalda
los libros leídos hasta medianoche
el olor nauseabundo del tabaco
en un único beso de mi padre
el chirrido de un ave de pico corvo
la piel de una anguila que creció demasiado
el primer perro, pequeño
la lengua colgando, su mirada perdida
los dedos acompañando su silencio
toda la tristeza y el amor en un solo segundo
donde el adiós dejó sobre una alfombra 
rojas manchas de absoluta persistencia.

No sé porqué. 

Pero pienso en cuando jugábamos
y las cosas no eran tan complejas
para tomar aire y enfrentar lo nuevo
todo lo diferente
con el mismo ojo de entonces
con la misma sensación que me regresa
salvado siempre, siempre 
reviviendo
ese tiempo precioso 
donde todavía podíamos ser cualquiera
hacerlo todo
ser inmortales
no tener memoria
y que fuera todo nuevo
todo inexplicable
mágico
irrepetible
mientras nos consumíamos
jugando por jugar.

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Ferran Garrigues Insa



Muerte al día.



Hoy me planteo esta muerte
como una muerte más
como cualquiera de las muertes
en mi sueño inválido.

Hoy pienso en todas las líneas que corté
en los futuros cercanos
y me planteo cuanto de cadáver arrastro
en el grave espejismo de mi condescendencia.

Hoy que me siento tan incómodo
en este traje que me hice de mi mismo
en este efímero cruce
en esta fluctuación que me atrofia
y me desangra
exangüe muestra
de despojo humano
en tierra decrépita e infecunda.

Hoy que no lloro la voluntad de llorar
ya que no nacemos para la tortura
sino para el deliro de los prójimos.

Hoy que he muerto una vez más
unas cuantas veces
esta característica muerte mía
de cada segundo inmediato
a mi propia resurrección.

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Ferran Garrigues Insa

Desde el cuerpo mudable.



En la soledad del abandono 
yace un cuerpo ya nunca mío.

Una voz vacía 
un horizontal estrato de ecos y síntomas.

Un pulso lento
cada vez más lento
y más horizontal.

Hasta alcanzar el profundo silencio 
de lo que se evade
aire precioso entre los dedos.

O quizás la palabra nunca dicha 
que retendrán los labios 
absortos para siempre.

Es el ojo que ya busca asideros 
más allá de las cosas comunes
sobrepasándolas, superándose 
abandonando los lugares tranquilos
afianzando su interés 
en las esquinas blancas de los techos
dejando el bullicio detrás, detrás en algún fondo
donde ya no merece la pena regresar.

Es el labio que tiembla
la mano que no desea ser tocada
el dedo que acaricia levemente para huir
porque ya no desea quedarse
no desea esperar
no quiere albergar esperanza
ninguna esperanza 
que haga mella en su inevitable reposo
porque ya se cae en los límites del sueño
y no se levanta nunca, ya no corretea
y sin embargo todas las líneas 
de todas sus acciones 
la hacen temblar todavía
la hacen desear todo el silencio antes del silencio
que se apaguen poco a poco las ideas de los otros
en el fondo primario de su consciencia
y quedarse vaga esta ficción del yo
acurrucada, estéril, sin memoria del llanto
desapareciendo.

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Ferran Garrigues Insa