sábado, 19 de abril de 2014

Entrañar lo que extraño.



Porque tu mueres y yo muero
y me duele tanto que mueras.

Decir, con el objetivo de explicarse
para justificar el poco tiempo
que uno tiene para hacer
cuando el reflejo descansa
sobre el ojo preferido
y el latido desaparece
lengua fría de helada garganta
hueco sin voz, medida del silencio.

Quien pretende protestar ahora
si la carne ya no nos contiene
sino a nosotros mismos
que perdemos una parte esencial
en cada uno que abandona el viaje.

Quien pretende tender la mano
tarde, pasado el momento
gritar en la congoja de los muros
relamerse heridas sin origen
como quien devora un reloj.

Porque muero si tu mueres
y me duele tanto morir sin ti.

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Ferran Garrigues Insa

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