domingo, 6 de abril de 2014

Las cosas.



Las cosas se vulgarizan a su manera
lentamente
a veces sin vértigo
pasan por los estados más infames 

hasta el fondo de su decrepitud.

Las cosas se desvinculan, se normalizan
se desprenden de ese lazo terrible 
con el que las afianza el juicio
las cosas se caen al suelo y sencillamente se rompen
se descomponen libres, después de ser muy manoseadas.

Las cosas, en fin, los utensilios 
y también los tesoros
(pues estos no son menos 
en la medida que también son cosas)
se desintegran, pero no desaparecen 
a pesar que nosotros ya no los veamos
al menos tal y como quisiéramos.

Volviendo al tema principal:

las cosas... y esta vez 
incluiré en el saco de las cosas
todas las veces que no supimos qué hacer con esta vida
y también todas las veces 
que no hicimos el amor 
en lugar de intentar destruirnos antes de tiempo
y añadiré las veces 
en que los besos de terminaron a medias
los dientes se cayeron doloridos 
de masticar palabras 
y mejunjes indigestos 
que también eran cosas.

Pensaré por un instante 
que no comprendes nada de lo que te digo
y dejaré que pienses 
que no es a ti a quien me dirijo
y en el fondo tendrás razón
no es a ti
no es a mi
a quien van dirigidas estas palabras
cosas también 
al fin y al cabo 
que deben aprender a deshacerse.

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Ferran Garrigues Insa

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