domingo, 6 de abril de 2014

Morir.



Morir, según la hora del día
morir de una muerte lenta
en los escaparates
en las trastiendas
en las cajas cerradas
de materiales inmóviles
muerte de cerrojo
muerte de ambiguo pasajero
muerte a dos velas
del tiempo irresoluble
morir así
morir de viejo
de pura acumulación
de puro odio
morir oxidándose
morir echando maldiciones
morir de aburrimiento
escuchando el mismo sermón
de los mismos labios
morir de amistad resuelta
de amor abstracto
morir de sueño
de falta de pesares
morir ligeramente
morir
sin más
sin menos
como se muere sin misterio
morir sin lumbre
morir sin techo
ahorcado en las esquinas
decapitado en los puertos
momificado en las plazas
morir de manera notable
morir sereno
bajo el influjo permanente
el imparable deseo
de no morir nunca
no desaparecer nunca
resonando en las cabezas
de los que te quieren muerto.

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Ferran Garrigues Insa

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