jueves, 17 de abril de 2014

Oda a la desconfianza.



Cuídate del vacío que dejan las cosas que se rompen
cuídate de los abrazos que se pegan demasiado
de los besos largos que auguran una despedida
de los viajes sin billete de regreso
de las casas sin puertas
de los trenes sin ventanas
y de las madres sin ojos
los padres sin respuestas
cuídate de los sueños que no terminan
de las gafas de sol sin cristales
de los perros que no mueven el rabo
de las hormigas que tranquilamente trepan por tu espalda
de los hombres que corren mirando el suelo
del hombre tranquilo que te mira de soslayo
de las mujeres que huyen despavoridas
de los brebajes mágicos que nadie ha probado
de las lúgubres estanterías llenas de revistas que nadie lee
de los sótanos sin salida y sin vano
de las bocas abiertas en un pasmo
de los aplausos huecos de seres cercanos a la muerte
de las presiones intelectuales de una pregunta a bocajarro
cuídate, guarda distancias, navega
sin miedo a enfrentar todo lo que aparezca
y no halles temor a proteger las zonas inalcanzables
los lugares sin guarida, expuestos
no temas defender tampoco aquello inexpugnable
lo que te devuelve desde el mayor adentro
una luz diurna que siempre permanece
cuídate de los que temen la vida 

de los que navegan en trance
cuídate de los sonámbulos que juegan al póquer
de las señoras que cruzan la calle 
con una bolsa de supermercado conocido
cuídate de los niños siempre sonrientes
cuídate de las voces de falsete 
de las operadoras telefónicas
de los amigos que nunca contestan al teléfono
de los gatos que no se restriegan 
y se esconden del sol en los rincones
cuídate de la sombra alargada 
de los árboles en los desiertos
cuídate de los estanques cristalinos
de las olas de cresta oscura
de las luciérnagas sin alas y sin fosforescencia
de las películas que terminan bien
de las historias tranquilas y bien argumentadas
cuídate de los seres que se tumban siempre boca abajo
de las miradas furtivas y fijas de los cuervos
cuídate de los consejos didácticos y bienintencionados
de la letra escrita con conciencia de causa 
efecto retardado demostrativa de algo
cuídate de las espirales dentro de las espirales 
dentro de cualquier círculo
cuídate de los artistas que no pasan hambre
de las bailarinas que andan siempre estiradas
de los escritores que beben demasiado en la taberna
de las putas de lujo y de los caballeros de compañía
cuídate de olvidar porqué y porqué no
de lo tanto y lo cuanto
de lo que sirve y no sirve
y de las mínimas cosas que debes guardarte 

para salvaguardar tu memoria
cuídate de los maestros sin ejemplo
de los ejemplos sin concepto
y de los conceptos esgrimidos con la mano tuerta
cuídate de los tontos, de los soberbios
cuídate de los listos, de los traviesos
de los horizontales, de los bordes
de los cuchillos comprados por televisión
de las cucharas dobladas y los trucos caseros de la abuela

cuídate de comportarte, de crear escuela
de formar alguna secta sin rezo y sin icono
cuídate de las lámparas con forma de florero
de las plantas con forma de bolso
y de las arañas con apariencia de pendiente o collar
de los cadáveres bien vestidos, elegantes y maquillados
de los metrosexuales y de las señoras depiladas
de aquellos que apesten a perfume
de todos los que sonríen tontamente 
al ver un corazón rojo de san Valentín
cuídate de las mujeres repeinadas
de los obsesivos del orden, la limpieza 
y el sexo extremadamente codificado
cuídate de las uñas de porcelana
los dientes incrustados
las miradas ocultas en lentillas de colores
cuídate de los que tosen sin sentido 
en el momento más intenso de cualquier obra de teatro
de los que ríen siempre, siempre riendo se pasan la vida
cuídate de mi, de esta locura transitoria que contamina
y de tí también, cuídate un poquito
cuídate de traicionarte, de hacerte todo el daño posible
pero sobre todo cuídate de ser tu propio enemigo
o de ser amigo de cualquiera.

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Ferran Garrigues Insa

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