sábado, 31 de mayo de 2014

Cuando el amor sorprende.



Cuando uno se sorprende del amor
algo inconfesable
premedita su tumba
y se enreda raíz prefacio
horadando presto el duro corral de tierra
que nos prometen.

Cuando uno teme dejarse acontecer
en las diminutas arrugas 
que forjaron las sonrisas
y se entrega a la promiscuidad
herramienta de su desesperación
para no quedarse jamás.

Cuando pretexto y simulacro
caricia fingida, beso de papel
mirada traspasada por alfileres
se convierten en ciclo
en pequeño bucle cómico
del que ya no se puede escapar.

No sé, sucede esa parte primordial
en la que nos desvanecemos
perdiendo tanto en la metamorfosis
pasamos a ser algo sin fondo
una oquedad paciente
a la espera de relleno.

Quizás es que cruzamos la línea
una frontera mantenida en los ocasos
que se nos deshizo la cera de las plumas
cayendo a plomo, sin consideración
muriéndonos con ello, unas cuantas veces
desapareciendo de esta manera, tan predecible.

Para darnos cuenta de todo el tiempo de repente
tromba de infinito que nos inunda
aplacando el ego, la propiedad del tumulto
silenciando la mente en todas sus fases críticas
proyectando el abasto de nuestra totalidad
concentrando nuestra atención solo hacia lo importante.

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Ferran Garrigues Insa

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