viernes, 16 de mayo de 2014

Mujer de piedra.



Testaruda, era testaruda 
fija
podríamos decir 
que se había quedado allí
quieta 
en su vicisitud
observándome desde la distancia
pensando que cada palabra dicha
era para ella
tanta hambre
para tan poco tiempo
tanta violencia 
para tan poco conocerse.

Digamos que chocamos un poco
que las cosas no fueron las esperadas
que uno a veces tiene un desliz
una necesidad rotunda de espasmo y liberación
sobre todo tengamos en cuenta
que soy un hombre
insensato, si, como el resto
ni más ni menos
un hombre hecho así
de cualquier manera
depredador, vanidoso, supérfluo 
o justo lo contrario
pero si le preguntas a ella
siempre responde con un calco
se centrifuga a si misma 
y se descubre igual que al principio
ni buenas palabras 
ni malos augurios
todo le sienta fatal
no tiene un gramo de humor 
ni en las arrugas de la risa.

Era una mujer de piedra
era una piedra de mujer
así, tal cual, la conocí.

La saqué del bolsillo
tendía a llevarme al fondo 
cuando subía la marea.

Llamadme loco 
pero a mi 
me gustaba respirar
de vez en cuando.

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Ferran Garrigues Insa

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