viernes, 23 de mayo de 2014

Encuentro a dos.



Sucedieron sobre el páramo de la piel desnuda
que es niño, infancia, resorte
pasaron felices segundos 
tiempos muertos
entreactos
donde la vida no se simulaba
aprendieron que la eternidad no consistía
en un cajón de mansedumbre
ni besaron las pausas como aliento
ellos se tomaban a pesar de las distancias y los cuerpos
con anzuelo y sedal, se atraían al tumulto
de sus proféticas desesperaciones.

Sucedieron, vaya si sucedieron
temblaban las paredes de las habitaciones todas
los cuadros caían lluvia desparramando su cristal
de vez en cuando los oídos fugaces
de amantes cáusticos de celo 
querían colarse en su espacioso referéndum 
entre los agujeros cubiertos
bajo las sábanas tentáculo
dentro de toda humedad inevitable
no había lugar 
donde enhebrar una sola aguja
desaparecía hacia el techo, volando
cada gota de sudor
exprimida de su abrazo
disparaba una mancha de humedad
que permanecería allí tiempo después
cuando convirtieron las almohadas
en exposición permanente de su encierro
en causa probada de sus delitos
en memoria final de su emancipación.

Sucedieron, y sobre sus restos
los sabuesos del hambre
horadaron los colchones
colmillo, zarpa, puñal
levantaron los intestinos de las camas
convirtiendo el mundo 
en un paisaje de falso invierno
olisqueando la fragua de un encuentro
arrancándose el pelaje de pura codicia
devorándose el vacío
por todo lo que no 
por todo lo que sí
jamás tuvieron.

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Ferran Garrigues Insa

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