lunes, 30 de junio de 2014

Apunte amatorio.



Revisitar el amor, revisarlo
atar con tuercas el lugar donde se arraiga
dejar el barbecho justo
el tiempo medido
pero sin exagerar
tomarse de la mano
caminar juntitos
decirse al oído las cosas de verdad
y no mentir la vida
no guardarse miedos
ni vulcanizar la piel
para evitar dolores o heridas
formalismos de la existencia
redescubrir el amor, deconstruirlo
destapar su desnudez
mostrar la carne viva
el tendón unido al símbolo
donde todo se late
con una cuenta ineludible.

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Ferran Garrigues Insa

Revisión.



Este es el vacío
cama revuelta, polvo de estantería
pelo de gato en cualquier comida
acúmulo de cansancio en las pestañas
que solo quieren dormir
solo dormir
para siempre
este es el desastre
la ficción última
el desvarío de la crispación
o de la razón
o del corazón
todo on
pero deja de importarnos
la falta de caricias
el beso pasional
el sexo acuático que anega los colchones
la piel 
ese olor a piel ultraterreno
que parece quedarse 
no desaparecer 
volverse sombra que anida
propiedad ficticia
efectivo espejismo
en las sábanas
cuando todos los pájaros mueren alguna vez
en el espacio que las alas ya no llenan
y los picos todavía amarillentos
no devoran más la vida
de las manos pacientes
de los ojos cuna
de las bocas tiempo
brea
para recuperar el impulso
capa sobre capa
de pluma muerta
recogimiento
nuevo disfraz
en el continuo 
de todas nuestras migraciones.

En este imperturbable vacío
donde espero.

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Ferran Garrigues Insa

domingo, 29 de junio de 2014

Apalabra.



Puedes tener todo el tiempo para sanar
pero las palabras no importan
si debajo del abismo 
se quejan
y en el relleno de las almohadas enmohecen 
dejadas caer en la boca del estómago
muriendo de asfixia y miedo
preferidas por el labio
en el susurro.

No son las mismas
desterradas sin lengua
murmullando 
ligeras 
inconstantes balbuceos
dubitativas
precoces
puedes obtener de ellas 
una frase perfecta
una moralina atípica
un desajuste cínico.

En su abundante paradoja
el encuentro no tendrá lugar
a pesar de poder evitar cada dolor
en cada voz, en cada boca
nada
pero te acompañaré en tu cambio
en este camino decisorio 
formaré senderos 
imitaré a las piedras
me volveré río, manantial o fuente
para que calmes la sed
y trocaré las sombras
para obligar tu avance
un paso último
siempre
un paso 
para después
desfallecer incluso.

En esta ilusión hecha de verbos
donde intuyendo 
mires 
desprendida de tu velo.

Cuando vivir
suceda solo
para que acontezcas.

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Ferran Garrigues Insa

Cruces y derivas.



Le dí a manos llenas
(o eso creía)
hasta la más insignificante de las verdades
ella no dijo nada
con la misma suavidad que llegó
entregó al silencio
la decisión de nuestra suerte.

A pesar de todo el verbo
desesperado intento de comprensión
que un océano marca a fuego
la herida que separa a los amantes
que la muerte se esconde
en las caricias más nauseabundas
que hayan existido nunca
pero también en los besos 
y en las manos trenzadas
extinguidas de amar
habita un ocaso fraudulento
que debe suscitar la metamorfosis
no solo pasar entre cabellos
no solo protegerse
no solo estar
y sí
todo lo anterior y lo siguiente
debe suceder 
debe girarse el ojo
mirar desde el reflejo
esta verdad a medias
casi verdad completa
o mentira inacabada
donde somos corriente
tú, yo
y las demás partes
que nos han contenido alguna vez
deriva
pasar flotante
ingravidez
en las horas llenas de un abrazo eterno
tras la calma
donde todo lo posible e imposible
fue olvidado
para poder sobrevivirnos.

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Ferran Garrigues Insa

sábado, 21 de junio de 2014

There´s people in the Sun.



Quizás en el leve parpadeo
podemos avistar 
en ese microsegundo donde todo se opaca
figuras en el anverso de nuestro párpado
que pasan dejando una perdurable estela
disolviéndose en todos los olvidos.

Hay gente en el Sol
pasean desnudos por la plaza
expelen luz, son luz
se perpetúan en la luz
y dejan marcas indelebles
que persisten toda noche
después del primer encuentro.

Hay gente en el Sol
mejor dicho
hay gente que es el Sol
su cabello de fuego
podría ser acromático
no dibujar ninguna forma
en su tercera dimensión
y seguirían siendo incandescentes.

Ellos, que necesitan el sueño
de los amantes que entristecen
al poblarse de abandono
se inflaman alejándose
brillan en su totalidad
sacrificándose en la distancia
ellos reciben la vida
en esta extraña confusión
de no saberse nada
de no darse incluso
de entregarlo todo
un segundo después
desaparecer de nuevo
seres intermitentes
obsesionados con la fuga.

Hay gente en el Sol
son ecuador y meridiano
marcan específicos
el lugar para desenmascararse
allí se otorgan
hablan mucho
incluso balbucean
en su juego de no decir
te subyugan sin voz
matándote con palabras
que jamás dirán
antes de desaparecer.

Hay gente que es Sol
y no importa la cantidad de estrellas
que los rodeen
ni la virulencia de los estallidos macrocósmicos
o la forma final de este discurso
verás que su halo nunca desfallece
su verdad es siempre la misma
se protegen con esta insignificante armadura
de entremezclarlo todo  
algo dicen sin decir ninguna cosa
y dicen casi siempre no diciendo
nunca se les borra la sonrisa
fugaz alguna carcajada incluso
rompe cualquier aforismo
que pudiera darse
en alguna de sus disertaciones.

Hay gente que es Sol
y es inevitable
que los demás les miren
y los eclipses también
a veces 
son necesarios
para darles otra perspectiva
cuidarles del estallido
advertirles de la tormenta
porque como todo cuerpo celeste
tienden a morir 
solos
en el centro del sistema
seguidos por una grave explosión.

Hay gente en el Sol
hay gente que es el Sol
nunca me cansaré de repetirlo
ni de advertirles
cúbranse los ojos
con poderosos vidrios
las manchas del pesar
siguen en su sitio
rastro de oscuridad
inevitable
en el corazón 
de los astros
que los hace hombres todavía
tan frágiles y tan humanos
un segundo antes de partir.

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Ferran Garrigues Insa

jueves, 19 de junio de 2014

Norma de conducta.



Voy a portarme bien
repetid conmigo
voy a portarme bien
como un mantra
decid cada palabra
masticad cada sonoridad
cada estallido
de la saliva
de la voz
voy 

portarme
bien
no voy a hacer nada malo
nada fuera de mi alcance
nada no voy a hacer
hacer no voy nada
nada no
hacer no 
voy no 
no 
voy a portarme bien
a desatar el lazo solo lo justo
para no estrangularme
a caminar despacio
un paso por detrás del primero
bien
es fácil
es lo más sencillo
ser ejemplar 
foto de empleado del mes
orla de votante predilecto de los partidos mayoritarios
voy a portarme tan bien
pero tan bien
que será molesto incluso 
mirarme en el espejo cada mañana
desprecio
insulto
reducción
pero voy a ser un ángel
un buen samaritano
voy a evitar cada muerte
cada discusión
voy a evitar la vida disuelta
a negar la contienda
a pasar por alto cualquier ataque
voy a portarme tan bien
pero tan, tan, tan bien
que las madres no querrán casar a sus hijas conmigo
serán ellas 
las que decidan querer casarse con este santo
esta plegaria humana
esta veritable corporeidad hecha de bondad
absoluta bondad incuestionable
voy a portarme bien
pero tanto
que sé que no podréis superarme
aunque decidáis portaros bien
será incluso demasiado
para hombres ecuador
para seres dotados de gris tumulto
voy a portarme bien
para enseñaros a todos y cada uno
como debe hacerse 
para que cuando alcéis altares en mi nombre

¡Ah, altares!

no haya duda
que haya sido el hombre más bueno de este mundo
y después dejaré que os comáis hasta el último tuétano
para compensar todo el desaire que habéis nutrido
voy a portarme bien
tan bien que haré esto por vosotros
me sacrificaré conscientemente 
para que la carne os llene los carrillos
para ver si embutidos de bondad 
podéis ser otra cosa
voy a portarme bien
no envenenaré este cuerpo para dejaros la venganza
no, seré bueno
tan bueno como el último de vosotros 
que entienda algo de todo lo dicho
voy a portarme bien
a portarme
bien
bien
bien bien
tan bien
que no habrá ningún argumento
cuando cambie de opinión
antes de recordaros
el porqué.

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Ferran Garrigues Insa

miércoles, 18 de junio de 2014

Niños del destierro.



A veces somos esos niños
que viven y juegan todo el abasto de su fantasía.

A veces somos otra cosa
coraza sin ternura 
desolación
quietud
pasmo.

Mientras dejamos en la esquina 
en el fondo de cualquier habitación
empapelada de olvido
esa mirada tierna
comida por los gusanos.

A veces hay luz
en el quicio de los umbrales
que no hemos cruzado nunca
existe un lugar para nosotros
donde no se lucha la vida
y el encuentro 
es tranquilo
emocional y calmo.

Abrimos el muro con uñas y dientes
o lo dejamos caer 
herrumbre de ruina
deshaciéndose para liberar la mirada
más lejos de ese ladrillo duro
que hemos apilado
meticulosos
en nuestra abulia.

El aire entonces
la libertad clara
enigma de la infancia
se contempla sin tregua
falta el aliento 
a veces, sí, nos deja sin respiración
renacer, volver a nosotros mismos
viéndose de frente
toda la inocencia inalterada
manantial 
lugar donde el juego 
sigue infinito
siempre juego
superando todas las murallas
construídas a conciencia.

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Ferran Garrigues Insa

La noche del bombardeo.



La noche como una entrada larga
en la que se nos permite existir 
tiene algo de luz en el encierro
de esta pausa semilla
que enraíza en terrenos baldíos
y crece, crece 
sin dejar rastro de nostalgia
y brota, brota
entretejiendo un nuevo horizonte
donde la esperanza quiso pero no pudo
en ese crimen diurno
en el que los hombres se contagian de virtud
siempre inocentes, graves niños inocentes
con los dedos turbios 
arracimados en los gatillos
las bocas tensas
accionadoras de colmillos
los ojos prensiles
de cualquier cosa con brillo
esos que nacieron
para devorar el futuro
antes de que pueda perpetuarse
ningún presente.

La noche vestida de luto
pronuncia la cantiga del desasosiego
y mudo presiento un abasto inalcanzable
sordo al tiempo, al sortilegio
atisbo una impronunciable promesa
contaminada de lo sórdido
como sórdidas violaciones  
y niños estrangulados 
en callejas y apartamentos
indistintamente 
sudor en la sien del hombre ahorcado
nubes de mosquitos llenos de proyectos
estudios químicos de la alianza perfecta
fingimientos precoces de todos los afectos
momento de piedad para las mentes en pasmo
el regreso paulatino a buscar fracturas
deseo de ruptura de los alientos
moneda de cambio de piadosos cementerios 
comedor abierto para el rey de los gusanos
estereotipos feroces
voraces orificios
proscritos
oficiales estrategias
proscritas
estados ficticios
que derrumban
las trincheras abiertas
desestructurando al hombre intuído
demorando el cambio
en cada espacio inenarrable cubierto de injusticia.

La noche es un mal enemigo
cuando se trata de organizarse
sabemos que nos arrastra
y nos eriza la crin invisible
convirtiéndonos en algo salvaje
la noche es el peor enemigo
en su secreto volamos 
nos concede las alas
Ícaros seducidos por el sueño
morimos a cientos, a miles morimos
la noche es la mala conciencia
nos somete uno tras otro
al final nos somete a todos
mientras volvemos a la caverna
andando con porte regio
orgullosos hombres devueltos 
sin hogar y sin nombre
hasta las duchas
frecuentamos el orden de las filas
el susurro de los comedidos
debajo de cada costilla hay un símbolo
el hambre agujero 
nada más
también la fosa
también 
es una amante más del cuerpo torcido
esta guerra es la guerra de siempre
es la misma guerra
en su eternidad inexpugnable
nosotros aventajados alumnos
la repartimos con generoso agrado
la llevamos en paquetes "fast food"
o la entregamos tamaño familiar
a nuestros enemigos
que son los mismos que somos
hasta tienen el mismo reflejo
en cada una de sus retinas
mientras nos encontramos en el frente
dispuestos a asesinarnos
en la justificación del ansia
en este trazo sutil
donde se dibuja el fratricidio.

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Ferran Garrigues Insa

martes, 17 de junio de 2014

Amatum iri.



Esa locura inexplicable
que viene lentamente
o de repente se clava
con sus dientes barbados
esa verdad manifiesta
en el rubor de las miradas
en la empatía invisible
que rodea a los vivientes
en ese espigón redondo
rodeado de oleaje
esa pérdida de la razón
que es nuestra isla sacra
lugar de encuentro fortuito
predecible estrato carnívoro
madeja de cuerpos en contraste
el secreto arrinconado
que tememos proferir
a cambio de no ser
esa proyección de los terrores
sudores helados de sombra estática
que nos alcanzan en el borde
donde piel y vivencia
se desprenden lepra
oriundo abismo
al que pertenecemos
que apaga nuestros gritos
después del tumulto de la gente
los sudores de las camas
el ligero reflejo de los dedos
en cada memoria predispuesta
a jamás aceptar el olvido
jamás volver a separarse
aunque solo pertenezca
esta idea al fantaseo
de los amantes dispersos
en los lugares sin forma
en las tierras limítrofes
que nadie más atisba.

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Ferran Garrigues Insa

lunes, 16 de junio de 2014

Primer amor.



Cuando no era nada
estaba ella
presente total
me dejaba caer entre su pecho
en la orografía materna
en la seguridad posible
donde todos somos exactamente iguales
podría no haber sido yo
podría haber sido tantas cosas
pero ella es la misma
una presencia ultraterrena
una fuerza consciente
enraizada a la verdad
en lo más profundo
toda la luz
y toda la oscuridad
superadas en su decisión de recrearme.

Cuando no era nada
había una mano que cuidaba la espalda
una voz tranquila vertía cuentos
no sabría nunca
que gran suerte tuve
tener una familia de uno
una madre de nadie
lanzándome a la vida.

Quizás la mayor ventaja
que pude esgrimir en el presente
pues vine desde un tiempo cósmico
donde no somos ninguno
cuando todavía anfibios
vagamos en el principio
fruto de un dolor impredecible
desgarro de un sacrificio
nosotros los hijos
desconocedores de esta labor
de haber sido traídos 
empujados, lanzados 
recogidos, sustentados
alimentados, acariciados
maltratados, queridos
odiados, en el abasto
de cualquier proporción
ese es el precio a pagar
por ser el primer amor
el amor para siempre
de nuestra mayor frontera
de nuestra inevitable defensa
la mayor de nuestras debilidades
el origen de todas las fortalezas.

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Ferran Garrigues Insa

viernes, 13 de junio de 2014

Superficies.



Encima, a ella le gustaba encima
bien superficial
claramente expuesto
un escaparate de musculaturas, huesos y formas
definidas por la proporción aurea 
aunque ella no era consciente
dado que su mente contrastaba 

solo

el exterior de las cosas
de las personas
de los seres
en general
se sentía bien
con esta manera concreta 
de ubicar la vida
todo a la vista
todo bien iluminado
no era de aquellas mujeres que podían maquillarse a ciegas
a pesar de conocer cada una de las aristas de su rostro
ella necesitaba un vidrio con mil vatios de luz
para poder observarse todas y cada una de supuestas imperfecciones
que debía ocultar
pues era más importante la capa 
el brochazo de pintura
la armadura brillante del caballero flaco
que cualesquiera fondos o bagajes 
que pudieran sorprenderla 
de manera terrible 
sacarla de su estado de gracia
equilibrio majestuoso
sobre la podredumbre escondida
detrás del caparazón
que ella no quería descubrir.

No encontré la manera de escribir siquiera una moraleja 
demasiada complicación entiendo
para que pierda un segundo aquí
si puede estar reventándose los ojos
entre los infinitos neones
que vomitan reflejos 
en la invisibilidad de las calles 
en la soledad de las aceras
sobre los mismos espejos de humanidad
hartos de copiarse
donde ella fue feliz
al menos
durante un tiempo.

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Ferran Garrigues Insa

Disculpa.



Pido perdón
a los que alguna vez maldije
a los que soñé amar
despertando de repente
sorprendido
en la juntura de los extremos.

Pido perdón, así
directamente
por no haber sido suficiente
no haber estado a la altura
de circunstancias improbables
como son estas del afecto
en la existencia misma 
en el hecho de encontrarse.

Todos pasamos por la tormenta
y que mejor manera de acompañarse
que saber acerca de los periodos de furia
que todos atravesamos alguna vez.

Pido perdón, primero, a esta yoidad que sustento
a los seres inmediatos que se vincularon al nombre
después
uno tras otro
sin olvidar a ninguno
de los que murieron entre estas manos
de los que acompañé con cuidado extremo
a los que me rendí
para sacar lo máximo de esto 
improbable verdad ensimismada
vivencia del holocausto cuántico 
acúmulo de la sensación
experiencia límite
de cada día.

A los demás también
los que nos cruzamos un instante
sabedores que nada nos iba a separar
a los que odié premeditadamente
y sé que me odiaron poco o más
o para siempre
también a ellos extiendo el perdón
aunque suene así
desmesurado
demasiado pretencioso
así, de esta manera
que desconozco
si permanecerá aunque cambie de opinión.

Perdonen esta debilidad momentánea
aprovechen que sucede
este mágico apunte 
esta humilde estrategia
para la paz
donde pretendo ser 
todo el tiempo 
que me dejen.

Aunque haya algunas veces 
que la guerra me reclame.

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Ferran Garrigues Insa

Tu sueño, muchacha, tu sueño.



May the night save your dreams.

Conjuro en el silencio
palabra sobre palabra
pasando el paladar
hasta el susurro
siseo el viento que expiro
lanzo el verbo
para que duermas
y salir a decirte
en la profundidad del sueño.

Mantener la vigilia
para horadar tu pelaje
olerte en el linde
donde maceras los días
en completa ausencia
en el ensimismamiento
que trae la calma
a los que se pierden
durante la noche.

Estar cerca, detrás de las cosas
entre los escombros de la última pesadilla
tocarse en la distancia terminal de la desconexión
infiltrar una imagen en el hueco del imaginario
descubrir al eterno pasajero saltando las cornisas
que promete siempre demasiado
juglar suficiente y medio juglar
que canta a la simetría de nuestra contemplación
diciendo verdades como estrategia del encuentro.

Pensar la inmersión en el frío aliento de esta nocturnidad
retozar en los campos infinitos de este nuevo territorio
sintiendo toda caricia dentro de la piel
vuelta del revés para retenerlas todas
catatonia alimenticia en el perfil de la quietud
onironauta fraccionado en signos puros
que se abalanzan buscándote el beso
cordón umbilical conocedor de la presencia
que se ubica en este epicentro de la revelación.

Paseo alquímico
promesa limítrofe
precioso pensamiento
destinado a sobrevivirnos
más allá del tiempo
después del último sendero
donde acabamos encontrándonos.

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Ferran Garrigues Insa

jueves, 12 de junio de 2014

Antídoto.



A veces se necesita una dosis letal de humildad
inyectarse en vena todos los errores
uno tras otro
a modo de suero
para reventar de experiencia
a pesar de su toxicidad, salvarse
impulsar de repente esa angustia
liberar el peso
dejar el lastre 
cincelar un nuevo estado
para que nos acoja en las peores condiciones
redimir cada día de cada vez
que hemos caído
para que pase un tiempo
breve
justo
para renovarse
y pese a todo 
volver a caminar.

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Ferran Garrigues Insa

La renuncia.



Pude ser todo lo que quise
cuando decidí ser nada 
de todo lo que esperaba.


Sin sentido alguno deduje la muerte del otro
esperé a que las magnitudes cuánticas 
alteraran el final inscrito en la carne
pensé que dentro de las mentes
en el algoritmo ulterior transcrito 
sucedería algo diferente, un cambio
una alteración en la superficie de todas las derrotas
aunque no pude resolver nada
y me convertí en un tosco pozo 
donde reverberaban las preguntas
voces sin fin entregadas al vértigo 
esperas arrítmicas profanando la juventud
acciones mal dirigidas, tempos injustos
frivolidad continua en el altercado de reconocerse.

Fraguaron los espejos para premeditar nuestra premura
un seguido de presencias protocolarias 
tomó de la mano nuestra virtud
pasaba deprisa el extenuado relajo
mientras azotaban con virulencia explícita las islas 
corales arrancados como heridas rúbricas 
látigo de sal arracimando las corrientes
el aullido de las olas simplificándose
el cuerpo abierto en tajo
para el placer de unos pocos
sencillamente, el tiempo pasaba así
mezclado con tantos otros sucesos naturales.

Fuera un impulso o una grave planificación
fue suficiente para vincularnos al apocalipsis
sobrepasar cada límite, resbalar sobre las fronteras
caer detrás de la trinchera de un homicida siervo
enturbiado en cegueras fruto de su hipótesis
fuimos liberados de influjos
dejados al albedrío de lo noble
a pesar de cada ejemplo prohibitivo
al margen de cualesquiera interpretaciones personales.

Me pudieron las variantes más efímeras
no supe enfilar la aguja
ni enhebrar el hilo
los dedos convertidos en miel
se reducían a mera licuación
desapareciendo cada detalle de cada forma
no supe caer bajo la última capa
donde conservaré la momia
seguir proponiendo causas
poder decir aunque callando
cada protesta, cada injusto desenlace
esta lucha infinita que batallo
este punto exacto 
carente de presión.

¿Todo esto para qué?

Funcionó como resorte para rubricar escapes
exasperó a los retoños fríos en su argumento
matizó la fisura con exactitud de escalpelo
dejó caer máscaras y deformes calaveras
banquetes en su fruición extranjera
banquetes solo, antesalas de un estudiado sermón
trascendiendo todas las vicisitudes
dejando la espina afilada y blanca
esperando el momento justo
para aferrarse a su mayor debilidad.

Supo salvarse de esta manera única.

Dijo no, la gran renuncia.

Aprendiendo de repente 
los más íntimos detalles de la libertad.

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Ferran Garrigues Insa