viernes, 13 de junio de 2014

Disculpa.



Pido perdón
a los que alguna vez maldije
a los que soñé amar
despertando de repente
sorprendido
en la juntura de los extremos.

Pido perdón, así
directamente
por no haber sido suficiente
no haber estado a la altura
de circunstancias improbables
como son estas del afecto
en la existencia misma 
en el hecho de encontrarse.

Todos pasamos por la tormenta
y que mejor manera de acompañarse
que saber acerca de los periodos de furia
que todos atravesamos alguna vez.

Pido perdón, primero, a esta yoidad que sustento
a los seres inmediatos que se vincularon al nombre
después
uno tras otro
sin olvidar a ninguno
de los que murieron entre estas manos
de los que acompañé con cuidado extremo
a los que me rendí
para sacar lo máximo de esto 
improbable verdad ensimismada
vivencia del holocausto cuántico 
acúmulo de la sensación
experiencia límite
de cada día.

A los demás también
los que nos cruzamos un instante
sabedores que nada nos iba a separar
a los que odié premeditadamente
y sé que me odiaron poco o más
o para siempre
también a ellos extiendo el perdón
aunque suene así
desmesurado
demasiado pretencioso
así, de esta manera
que desconozco
si permanecerá aunque cambie de opinión.

Perdonen esta debilidad momentánea
aprovechen que sucede
este mágico apunte 
esta humilde estrategia
para la paz
donde pretendo ser 
todo el tiempo 
que me dejen.

Aunque haya algunas veces 
que la guerra me reclame.

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Ferran Garrigues Insa

2 comentarios:

Gregorio Gómez dijo...

no es una debilidad, te fortalece a mis ojos.

Ferran Garrigues dijo...

Un saludo, gracias por leer.