miércoles, 11 de junio de 2014

Fábula.



De la impaciencia del maestro
el aprendizaje de la calma.

Muerdo la breva
y estalla su jugo 
dentro de la boca
rompe cada semilla el diente
el sabor de la piel
oscura y dulce
blanco aroma 
manjar perenne
desde la infancia.

Mastico en caricias
la carne tersa
la ternura toda
sintiendo caer el fruto
detrás de la sonrisa
abajo, dentro
calmando el vacío
de este centro
amargo del hambre.

Tiendo el cuerpo alargado de bestia eterna
mientras termino de alimentarla con sustitutos 
dejo que se relama erizando el lomo 
provengo del placer en cada hebra de esta forma
entorno muscular en relajo
sometido a su figura
tigre de invierno lánguido
en su provocativa espera.

El dedo sobre la frente 
origina epicentros
el sueño demorado
se desplaza en cada respiro
me hunde entre los mundos
y ya no sé si despierto
o duermo más 
mucho más profundamente
en los epitelios 
donde descubro mi falsa identidad
efecto cambiante residual
de esta coraza en que fantaseo
al ser yo mismo.

El cuerpo pálido de las amantes
convertidas en escalofrío
rompe el deseo en partes irreconstruibles
sobre las palmas el peso de la ofrenda
promete un giro en este guión
ritmo, plegaria, arquitectura
de los cuerpos tendidos
de los cuerpos rotos
devueltos al origen natural
traspasados por la duda
exprimidos en su uso
todos los cuerpos
el mismo cuerpo
contaminado en la entrega
apaciguado en la caricia
resuelto en el abandono.

Simetría de las lenguas
encuentro de los espasmos
solución de los fluídos
reivindicación de los placeres
eso
nada más
indoloro reflejo
de un encuentro amistoso.

Donde todos reciben justo lo necesario.

--------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

No hay comentarios: