sábado, 21 de junio de 2014

There´s people in the Sun.



Quizás en el leve parpadeo
podemos avistar 
en ese microsegundo donde todo se opaca
figuras en el anverso de nuestro párpado
que pasan dejando una perdurable estela
disolviéndose en todos los olvidos.

Hay gente en el Sol
pasean desnudos por la plaza
expelen luz, son luz
se perpetúan en la luz
y dejan marcas indelebles
que persisten toda noche
después del primer encuentro.

Hay gente en el Sol
mejor dicho
hay gente que es el Sol
su cabello de fuego
podría ser acromático
no dibujar ninguna forma
en su tercera dimensión
y seguirían siendo incandescentes.

Ellos, que necesitan el sueño
de los amantes que entristecen
al poblarse de abandono
se inflaman alejándose
brillan en su totalidad
sacrificándose en la distancia
ellos reciben la vida
en esta extraña confusión
de no saberse nada
de no darse incluso
de entregarlo todo
un segundo después
desaparecer de nuevo
seres intermitentes
obsesionados con la fuga.

Hay gente en el Sol
son ecuador y meridiano
marcan específicos
el lugar para desenmascararse
allí se otorgan
hablan mucho
incluso balbucean
en su juego de no decir
te subyugan sin voz
matándote con palabras
que jamás dirán
antes de desaparecer.

Hay gente que es Sol
y no importa la cantidad de estrellas
que los rodeen
ni la virulencia de los estallidos macrocósmicos
o la forma final de este discurso
verás que su halo nunca desfallece
su verdad es siempre la misma
se protegen con esta insignificante armadura
de entremezclarlo todo  
algo dicen sin decir ninguna cosa
y dicen casi siempre no diciendo
nunca se les borra la sonrisa
fugaz alguna carcajada incluso
rompe cualquier aforismo
que pudiera darse
en alguna de sus disertaciones.

Hay gente que es Sol
y es inevitable
que los demás les miren
y los eclipses también
a veces 
son necesarios
para darles otra perspectiva
cuidarles del estallido
advertirles de la tormenta
porque como todo cuerpo celeste
tienden a morir 
solos
en el centro del sistema
seguidos por una grave explosión.

Hay gente en el Sol
hay gente que es el Sol
nunca me cansaré de repetirlo
ni de advertirles
cúbranse los ojos
con poderosos vidrios
las manchas del pesar
siguen en su sitio
rastro de oscuridad
inevitable
en el corazón 
de los astros
que los hace hombres todavía
tan frágiles y tan humanos
un segundo antes de partir.

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Ferran Garrigues Insa

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