sábado, 26 de julio de 2014

Reconocimiento.



Yo, que en el desconcierto acierto
y en la duda tiemblo
hecho de pesadumbre umbría
de notas tristes, sonrisas lánguidas
carcajadas contagiosas
dolores construidos 
a base de cementar pérdida y olvido.

Yo que especulo en tiempo
provocando crispación
enturbiando la mirada del iluso
con su propia obscenidad
retomo el alfanje de mis antepasados
convertido en pluma de eléctrica sutura
martilleando con la voz conciencia
espacios intangibles donde mora el delirio.

Yo que formo parte de una sentencia
entregado a las pieles volátiles
racionando el gesto 
hasta desprenderme de cada virtud
de todo límite profético
o meta taumatúrgica
que alguien tejía en la frontera
de una mente autista.

Yo hijo de la prudencia
estigma de la súplica
absorto cazador de honra
ridículo pasmo prominente
oculto en la fractura
bajo estratos de materia
hecha de formidables nudos
revestidos de fracaso.

Yo que vengo a deshacerme
a sacrificar la presencia
rasurar rotundas asperezas
estructurar el caos 
redirigir el orden
causando leyes innecesarias
en la cúspide de la revelación.

Yo que ya no soy yo
y me reconozco otro
para ser yo mismo
aprendo a abandonarme
para dejar de ser del todo
entregado a no ser ninguna cosa
ya sin mi, ni contigo
libre de toda contagiosa carga
de cualquier vivencia
puedo al fin reconocerme
algo uno, nada, vaso
espejo, forma, espacio, anillo
paso, línea, futuro, signo:

Suficiente.

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Ferran Garrigues Insa

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