viernes, 11 de julio de 2014

Sucesión de causalidades.



Encadenó en un año 
todos los posibles desastres amorosos 
habló justicia
murió
en el pellejo de la supervivencia
proyectó 
grandes desastres
proféticas añoranzas
búsquedas de techo
bajo el escombro del amor
rompió a llorar demasiadas veces
estructuró la vida
brutalmente predilecta
como un sinfín de sintonías
pero no alcanzó el trazo claro
no retorció el ojo para dibujarte en la pupila
no te quedaste
ni volverá a llamarte
porque desapareces tejida de espanto
bajo el betún de la desesperanza
recorriendo el pasadizo
que profetizaba vuestro encuentro
un espíritu burlón
matemáticas partituras 
una suma perfecta de acciones y resultados
para los que debieron prepararte de algún modo
preferías la paz del desasosiego
a las palabras
sé que en el linde del camino
se convirtió en humo y en premonición
causando el terror constante
que se otorga 
cuando nace la certeza de lo inevitable
y voluntariamente sacrificó al olvido
la profunda añoranza de tu salvaje simetría
morando sin tiempo en sepulcros de falsa resonancia
mirando las pantallas esperando el latido
de una señal provista de unidades de memoria
pero nunca regresabas
dejaste paso a la melancolía
al hurto
al miedo
dejaste un espacio que se rellenó
de todas las cosas invisibles 
que nunca llegaste a revelar
pero tu boca dijo amor
tantas veces en tan poco tiempo
que lo miserable era no atreverse
no venir a descubrirse 
no alcanzar siquiera el encontrarse
después de tantas letras y sus voces
después de la equilibrista verdad dicha en dormitorios 
donde la intensidad de las confesiones
fue pacto y sello
para salvar un pedazo de esta eternidad hecha de retales
en el borde inexperto de las almohadas
que guardaban vuestro sueño
intacto 
todavía 
frágil resultado de un acto de desesperación.

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Ferran Garrigues Insa


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