domingo, 28 de septiembre de 2014

Límite de la suerte.



Nunca jugué a nada
en el extremo de la suerte
supe
que nunca hay que esperar
pasó el tiempo
las lunas 
el espacio límite entre cuerpos y cadenas
seguí aprendiendo
que jamás hay que esperar
me dije una y muchas veces
no, esto no, esto sí,
esa no, esa sí, 
dentro de todas las elecciones
vagué
morí
asesté heridas profundas
me recuperé de las propias
dejando surcos 
en los dibujos
que la piel ostenta como cicatrices.

Alguien vino
entretuvimos el dolor
primero con palabras
silencios
después con un dedo
que toca a otro dedo
después uñas
orificios, lenguas
todo voracidad
en partitura simétrica
nos fuimos saltando de cama en cama
gatos entre deseo y ternura
ella me acariciaba la cabeza
le robé un abrazo o dos
reposando hacia la calma
en la cintura perfecta
que acogía
para abandonarse
sin decidir el tiempo
o fingiendo las pausas
o midiendo las caricias
como hacen algunos amantes
indispuestos
hijos de la excusa y del delirio.

Me debatía en una ficción de probabilidades
decidí olvidar de golpe
salté un espacio vacío
nunca jugué a nada
es cierto
nunca me jugué nada
también es cierto
pero alguna que otra vez
la vida sonríe con esa mirada cómplice
de viejos amigos que saben lo que tienen.

Sucede así
de esa manera 
cuando te miro ir
revolviendo el bolso
preparando a la perfección tu viaje
me acerco al cristal 
te cuento lo del bar de mierda
delante del que has estacionado
el beso ocurre, no hay que forzarlo
es así, pasa así
de esa manera.

Sabes...
nunca me jugué nada
esa es la mayor certeza que pueda decirte
pero a veces gano
todavía no sé
porqué sucede
que estés aquí
mientras pienso
en la descripción terrible de las salchichas
que nos lleva a la aceptación
la habitación mágica 
donde todo se reparaba 
con neumático de bicicleta y pegamento
los tres viajes al pasado
que cada uno haría
sin posibilidad de rectificar
no sé, de repente
el mundo adquirió la infancia
que has querido compartir
todo se hizo grande
en nuestro encuentro.

La verdad
sigo sin entender la suerte
esa es la pura, absoluta realidad en la que vivo
el no saber nada
y no importarme en absoluto
mientras siga siendo así.

--------------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

No hay comentarios: