jueves, 16 de octubre de 2014

Infectados.


Nos contagiamos ambos
ella de mí y yo de ella.

Entre nosotros hubo una verdadera pandemia
donde no quedaba espacio
para otro órgano
para otra enfermedad
justificábamos todo
aparejábamos palabras
descifrábamos letra a letra
cada especulación 
cada discurso
cada dislexia
que expelía besos
en forma de resorte.

Nos contagiamos tanto
que ningún virus 
mutador de humanidades
resueltas en muerto viviente
pudo compararse nunca
ni la realidad misma
o la fantasía toda
eran capaces de enfrentarnos.

La verdad es que 
no se podía saber
donde empezaban y terminaban 
los capilares de ambos
o las inserciones y orígenes 
de los músculos
que creo, se unían
como una intrincada red
aprovechando nuevos huecos
de esta pronta humanidad redescubierta.

Creo que de un modo indiscutible
nuestras viruelas y sarampiones
paperas y resfriados
tenían algo en común 
eran, fueron, origen
de esta manera de encontrarse
comunicados en la infección 
que atenúa los síntomas de buena salud
pero enfoca las vísceras
desprende los corazones, los mezcla
y ya uno no sabe qué tejidos
son de uno o del otro
o qué triquiñuela química
ha decidido transformarnos para siempre
en este organismo vivo
poblado hasta la médula
de todos los cuidados posibles
de ésta, nuestra particular unidad
de cuidados intensivos.

-----------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

No hay comentarios: