jueves, 23 de octubre de 2014

Misterio.


Hay gente memoria y hay gente trazo
existe gente azul y gente desierto
y todos se parecen un poco
mientras pienso en las lágrimas del padre
en los tres nombres que fueron el mismo nombre
en las tres certezas que quedaron una
y en el abandono justo
después de un inevitable encuentro.

Hay gente verdadera y gente diurna
hombres de sal y mujeres de agua
libros con cubierta hechos de un árbol sagrado
y también hay cosas invisibles
ocultas en el valle
donde las almas indagan
el camino circular
del horizonte.

Hay supervivientes que han visto morir demasiado
niños desprovistos de futuro
organismos obcecados en sustituirnos
apoderándose de una fricción progresiva
como intentando prender la llama
para apaciguar con este sacrificio
a antiguos dioses imaginados
presa de una contradicción.

Hay seducción extrema llevada a cabo a pesar del mundo
amoríos frívolos rondándonos la mente
gente en los pasillos de un hospital desierto
y las lágrimas del padre
presentes durante todo este relato
mientras se adormece una clavícula
e intentas estrangular al enemigo
callando el aire de repente 
al impactarse un puño adulto
en las costillas juveniles
al sentir el latigazo de una mano vieja
en un cuerpo infantil desnudo
siendo esta superficie de lo mismo
desprovista del encanto de quien no le ha dolido
entumecida en la protección feroz de sus límites.

Hay una frágil línea 
donde mecer este cuerpo divagable
desde allí observar la vida
como un jaguar en su rama
esperar presas y momentos
aunque nunca fue propia esta naturaleza
ha llegado a tiempo
(negarlo todo no sería un buen plan)
estaba claro
habías superado a todos los maestros.

A pesar de todo, lo habías conseguido
redundando en tus finales
lanzado a la cacería 
del inevitable misterio.

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Ferran Garrigues Insa

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