domingo, 12 de octubre de 2014

Orografía emocional.



A los treinta y siete años y medio
he configurado parte de este mapamundi
donde la carne navega
espacios de promiscuidad y desencanto.

No jugaremos juntos
hoy no
será el momento para dejar 
que nos desprendan la piel 
en largos desgarros de premonición
sin lugar a dudas
porque se prolongan las respuestas
en este presente de transiciones fulminantes
de voces rebote a la velocidad del rayo
anegadas de silencio perpetuo 
de vibración de móvil
sustitutiva
carentes de verdad
redundantes en su preludio
siempre las mismas
causando el delirio
de buscar otro horizonte
el mismo, parecido, igual
sin posibilidad de rescatarse.

Bienvenidos al círculo
donde todo se promete
la espera rezumando continuo
el verbo cincel de esperanza.

Bienvenidos al círculo
donde el circo se queda corto
y reímos y jugamos 
a perseguir la cola del inicio.

Bienvenidos al círculo
donde permitimos la carencia
sometemos el sueño y el deseo
cubicamos su extensión incógnita.

No jugaremos juntos.

Llegarán tiempos más cálidos
en otros vientres 
bajo otras caricias
sonreiremos de nuevo
cualquier broma será justa
cualquier proyecto será escuchado
cualquier invitación correspondida.

No, no, jugaremos juntos
pero cuanto nos amamos
no cabe en ningún polvo de escalera
de parte trasera de vehículo
de última fila de un cine vacío 
o de un cine lleno.

No, se acabó la partida
pero cuanto nos amamos
no tiene medida de tiempo
ni forma de fingir su abasto
no es posible dedicarse
a contabilizar esta amplitud.

Nos juzgaremos justos
no jugaremos juntos
nunca más
lo sabes
lo sé
a pesar de todas las versificaciones
de todos los adverbios
de esta pulcritud versátil
que nos ofrece la poesía
nunca más seremos lo que fuimos
y tampoco importa demasiado
mientras hayamos sobrevivido
mientras hayamos sobrevivido
mientras hayamos sobrevivido...

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Ferran Garrigues Insa

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