lunes, 27 de octubre de 2014

Relato del indigno.


Te he sido pretendidamente infiel
mentalmente
socialmente
abiertamente
sé que reniegas de los adverbios
que dice maese King
son el infierno
pero ha sido inevitable
para poder decirte la verdad
y entregar al mecanismo del fuego
esta gran mentira que alimentas
a la que podríamos arrojar
todos los frutos de nuestra codicia
descendencia directa o indirecta
para verlos arder
en la espiral
que nosotros erigimos.

Te he sido objetivamente infiel, sí
cuando no has sido capaz de cruzar el límite
y has decidido quedarte en guarida
oscuras las líneas de confort de esta cárcel
oscuro el designio que tramabas
en la medida de las caricias
besos pesados por miligramos 
amor convertido en moneda de cambio
cuidado y atención promedio
para mantener con vida a las plantas.

Todavía no hago la fotosíntesis, cariño
ni espero que pasen las mañanas
para hacerme viejo esperando 
a que decidas estar conmigo
a que lances el bote
cruces el desfiladero
te arrojes a las aguas
sin un plan.

Con seguridad habrás llamado
uno a uno
a todos nuestros amigos y familiares
y reunidos en una sala blanca
para que nada distraiga su atención
con el mejor discurso
les habrás convencido
que no fui digno de ti.

Eso explicaría que nadie 
tuviera en cuenta 
los años de exilio
la desaparición 
el augurio
de una nueva vida 
en la que no se te espera
y que se sorprendan
y apenen
cuando me encuentren vivo
en algún recodo
donde todavía sea yo
y les tienda la mano
el mismo amigo
que alguien les dijo que no era.

Sí, he sido infiel
ha sido así:
ne ce sa rio.

Sonará frívolo
sonará perverso
sonará vacío
porque nadie entiende
en la franquicia hereditaria
donde el amor se consume
como una droga de sostén
para afrontar todas las durezas
y ninguna alegría.

Donde fantaseamos con que valga la pena
sin saber
sin aprender
sin decidir
al fin 
exhaustos
de este continuo
que es pretendidamente
exactamente
ciertamente
justo lo contrario.

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Ferran Garrigues Insa

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