jueves, 29 de enero de 2015

Reflectantes.


Aquí nos encontramos
tú y yo
o lo que queda de nosotros
simetría de conciencia y literatura
porque la poesía murió
hace muchos años
cuando dejamos de ser niños
y prometimos conocer el trasfondo
decir toda la verdad 
obnubilar al otro
con letras medidas
frases endecasílabas
juegos infinitos de engaño triste
de los sexos que se abren
al mínimo atisbo de grandeza.

Aquí nos decimos
tú y yo
observados en este especular borrón
sabemos mirarnos el fondo vuelto del revés
podemos montarnos y desmontarnos
dibujar la línea última de este escorzo compartido
porque es tan fácil leerse
es tan sencillo pensar que esta burbuja
puede repetirse y repetirse
mientras tus ojos lean
mientras los tímpanos escuchen
mientras no dejemos de escribir
mientras la vida nos anegue
nos urda
nos desnude
así
en esta entretenida fragilidad
esta leve ansiedad perpétua
de la que no podemos escapar.

En este momento preferiría
volver a reproducir el viento
en la cueva de tu oído
(aunque esto no haya sucedido nunca)
dejar de ser tinta
espacio distante
esperanza dentro de palabras
trasladada de esta manera fría
hecha de contraste y brillo y gama 
elegiría otra vez regresar
pero no volver
recapitularía cada paladar
cada trago de saliva
te vería enredarte en el signo
en la metáfora
esperando discernir, descubrirlo todo.

Ahora, que estamos solos
en este momento que conjugo
para divertirme
para que nos riamos 
tú que desconoces quien sea yo
yo que no tengo interés alguno en poseerte
pero a quien traslado mi mas sincero pésame
por vivir y haber tenido que sufrir 
esta retahíla de versos
frases o juguetes sílabos 
que esgrimo como el niño que pintarrajea
una hoja en blanco
por el mero placer de reconocerse
entre cada una de las líneas.

Es verdad que puede que hayamos dejado algo por resolver
que esto no haya podido ser correspondido
en la totalidad incognoscible que predico
o en la dejadez implícita que regalo
en ese aparente estado de gracia
que implica ser solo un renglón, un atasco de letras
para decirlo todo
para contar la nada
para encontrarte una y otra vez
seas quien seas
sea yo o ya no sea
seamos los dos 
o no seamos
seguir diciéndonos
conocernos
aunque no existan ya los nombres
y ninguno quiera saber algo de nosotros
o no importe ya
si alguna vez llegamos a entendernos.

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Ferran Garrigues Insa

Trance.


Descomponerse, en los estados previos a desaparecerse
morar en huecos abducidos, sepelio de tiempo
observar el tránsito amable de las circunstancias
lento obturador de estrategias futiles 
incógnita vital urgente
por cada intento, por cada simulacro
en el versículo prefacio
que cada uno debe relatar.

Habrá que decidir
el momento para caer
lanzarse apresurados
hacia el abrazo 
saber despedirse
sentir el vacío 
de las heridas causadas
en el espacio de nuestro encuentro.

Habrá que volver a deshacer el hatillo
volver a revolver el fondo de nuestros baúles
predecir la simpatía
al reencontrarnos con el último latido
de todos los precedentes.

Habrá que reposar el aire
en el sustrato de los pulmones
saborearlo con total violencia
dejarlo marchar
como al mejor amante
con esa delicadeza inmensísima
que no deja que dedos y piel
diente y lengua
ojo y curva
puedan desenredarse.

Decidir en un segundo
previos al colapso
conociendo el alcance de esta red de límites
sabiendo el fondo que nos nutre
la preferencia que nos renuncia.

Saturarnos de nosotros
para recordar lo único, lo todavía
estercolero inmediato de nuestra mansedumbre
prefijo indispensable de esta humanidad
donde seamos mejunje
desarraigo
tormenta
espantajo
herramienta 
cerrojo
asignificantes
diminutos insectos
de finalidad indiscernida
hechos para volar.

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Ferran Garrigues Insa

domingo, 4 de enero de 2015

El año de la balsa.

Una foto publicada por Ferran Garrigues (@ferrangarrigues) el

Suena esta música sin importancia
y se rompen los giros inesperados
desdibujándose en agua limpia
sobre estas manos en apariencia tranquilas
tengo el ojo claro y brillante
la mente convertida en flecha
el abasto de esta condición dormida
hecha sepulcro de contiendas habituales
mientras
suena 
esta 
música
una y otra vez
pienso en pretérito
dejado llevar por la marea
donde los pensamientos imposibles
crezco entre los sueños
floto en los sargazos
representados por palabras
y una brazada y otra
alejándome de la costa de la cordura.

Prefiero esta suerte
repleta de desastre
quizás no sea el hombre de tus sueños
ni del sueño de nadie
es por esto que vengo hasta la playa
a navegar la intensidad del momento
y una brazada y otra
dejado llevar
por la corriente más perpetua
me alejo
de las cosas que no sé controlar
de las actitudes a las que pertenezco.

Entrelazo cualquier basura
para flotar una brazada más
para dejar de sentir este cansancio
porque veo a lo lejos
en el lugar inalcanzable 
el brillo fatal del destino
y dirijo todo esfuerzo
y venzo toda estrategia
para alcanzar lo inaccesible
retribuir la prominencia
de acumular alientos sin soltarlos
salvaguardar el último grito de triunfo
lejos, cerca, en el epicentro de esta tormenta
donde superado el triunfo
permanece 
solo
esta 
calma
mientras suena esta canción sin importancia
y bailo perdido y libre
en la salvaguarda de una isla desierta.

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Ferran Garrigues Insa

La frontera.


Rompo la línea de los amantes
diciendo la verdad
en susurros de sábana
en besos furtivos
de medianoche turbia
de barra de discoteca
puente maleficio
repleto de candados.

Cuando se enzarcen de nuevo
lenguas en sus dientes
dientes en sus cuerpos
cuerpos en sus camas
camas en sus huesos
si así hubiera sido
el amor perfecto
deslizante hacia la muerte
comenzaría a regresar hasta la puerta
donde empiezan los caminos.

Se descuajaringa el pequeño tumulto
escapado de palabras hechas de señuelos
porque la verdad no se muestra 
porque existe el miedo 
en cada una de sus revelaciones.

Y deseo perder todas las veces
morir de viejo en el abandono de los cobardes
sentir que no soy único
dejarme vencer en la soledad constante
donde nadie venga a rescatarme
seguir la estela del invierno
decidir el paso sin pensar demasiado
siendo esta irreflexión 
que se abalanza.

Quizás lo siento
quizás ya lo sabía
conozco cada uno de los errores de este programa
conozco todas las debilidades que me atenazan
yo no vuelvo nunca a la puerta que se cierra
ni estrangulo el aire de quien quiere ser libre
nunca seré nadie en la periferia de ninguno
ni dejaré que te ahogues 
en la voluntad de amar que me contagias
prefiero despedazar este corazón soberbio
convertir la piedra en alma
desajustar todos los ritmos conocidos
lanzarme al mundo sin ser carga.

Desaparecer en las esquinas 
donde fue fácil decir te quiero
convertirse en eco
en los laberintos
entre ciudades infinitas
que parecen acogernos
con extraña familiaridad 
de cárcel y suicidio
a las que parezco acostumbrarme.

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Ferran Garrigues Insa