domingo, 4 de enero de 2015

La frontera.


Rompo la línea de los amantes
diciendo la verdad
en susurros de sábana
en besos furtivos
de medianoche turbia
de barra de discoteca
puente maleficio
repleto de candados.

Cuando se enzarcen de nuevo
lenguas en sus dientes
dientes en sus cuerpos
cuerpos en sus camas
camas en sus huesos
si así hubiera sido
el amor perfecto
deslizante hacia la muerte
comenzaría a regresar hasta la puerta
donde empiezan los caminos.

Se descuajaringa el pequeño tumulto
escapado de palabras hechas de señuelos
porque la verdad no se muestra 
porque existe el miedo 
en cada una de sus revelaciones.

Y deseo perder todas las veces
morir de viejo en el abandono de los cobardes
sentir que no soy único
dejarme vencer en la soledad constante
donde nadie venga a rescatarme
seguir la estela del invierno
decidir el paso sin pensar demasiado
siendo esta irreflexión 
que se abalanza.

Quizás lo siento
quizás ya lo sabía
conozco cada uno de los errores de este programa
conozco todas las debilidades que me atenazan
yo no vuelvo nunca a la puerta que se cierra
ni estrangulo el aire de quien quiere ser libre
nunca seré nadie en la periferia de ninguno
ni dejaré que te ahogues 
en la voluntad de amar que me contagias
prefiero despedazar este corazón soberbio
convertir la piedra en alma
desajustar todos los ritmos conocidos
lanzarme al mundo sin ser carga.

Desaparecer en las esquinas 
donde fue fácil decir te quiero
convertirse en eco
en los laberintos
entre ciudades infinitas
que parecen acogernos
con extraña familiaridad 
de cárcel y suicidio
a las que parezco acostumbrarme.

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Ferran Garrigues Insa

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