jueves, 29 de enero de 2015

Trance.


Descomponerse, en los estados previos a desaparecerse
morar en huecos abducidos, sepelio de tiempo
observar el tránsito amable de las circunstancias
lento obturador de estrategias futiles 
incógnita vital urgente
por cada intento, por cada simulacro
en el versículo prefacio
que cada uno debe relatar.

Habrá que decidir
el momento para caer
lanzarse apresurados
hacia el abrazo 
saber despedirse
sentir el vacío 
de las heridas causadas
en el espacio de nuestro encuentro.

Habrá que volver a deshacer el hatillo
volver a revolver el fondo de nuestros baúles
predecir la simpatía
al reencontrarnos con el último latido
de todos los precedentes.

Habrá que reposar el aire
en el sustrato de los pulmones
saborearlo con total violencia
dejarlo marchar
como al mejor amante
con esa delicadeza inmensísima
que no deja que dedos y piel
diente y lengua
ojo y curva
puedan desenredarse.

Decidir en un segundo
previos al colapso
conociendo el alcance de esta red de límites
sabiendo el fondo que nos nutre
la preferencia que nos renuncia.

Saturarnos de nosotros
para recordar lo único, lo todavía
estercolero inmediato de nuestra mansedumbre
prefijo indispensable de esta humanidad
donde seamos mejunje
desarraigo
tormenta
espantajo
herramienta 
cerrojo
asignificantes
diminutos insectos
de finalidad indiscernida
hechos para volar.

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Ferran Garrigues Insa

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