miércoles, 18 de febrero de 2015

Juramentos del desastre

Una foto publicada por Ferran Garrigues (@ferrangarrigues) el

Personalmente decidir el paso último desde la cuna
arrastrarse con la sola intención del camino
así, descuidando cualquier relación o sentido
cayendo desesperado, con el ansia abominable
el nudo en el estómago, el salto mortal inscrito en los genes
la luciérnaga de la voz, dormida en el diente
a la carrera cuando no nos queden fortunas
esperando no ganarse el pan, no sobrevivir la muerte
venir hacia lo llano, treparse uno mismo a su propia sombra
ahorcajarse en el desliz de los temperamentos homicidas
pero no matar a nadie, no perder ni un instante 
en mancharse las manos de sangría innecesaria
poder enfadarse en un segundo volver a enamorarse
girar en el punto más conflictivo de un abrazo
desenredarse y anudarse con otro zarcillo
llegando al risco desde el que se mira 
así, definitivo, el punto más alto
para tomar la perspectiva del que vence
para desvencijar el sentir del que se ofende
para adquirir la fuerza del que se ahorca
y no entiende quienes somos
ni las partes justas de cada milímetro de aire
ni el instante apalancado entre cada instante.

Personalmente evitar tomar los renglones a pies juntillas
más bien leer con laxa inquietud
demorar el último verso 
donde desvelar la ofrenda 
o la falsedad estrafalaria del poema
conjunto de quehaceres insectos
excretados como cualquier otra cosa
que uno saca del cuerpo a la fuerza.

Venir para desenredar la quietud
espolvorear su mies iracunda
desestimar cualquier prolegómeno
ir a donde duele, llegar a hundir la boca
en el estandarte rojo de la profunda herida
morder la hiel, dejarla caer a borbotones
rumiar el concepto amargo de su fragilidad
morar en el discurso de todos los discípulos
para azotar el rostro todas las veces
para dejar de regresar a los mismos lugares
sabiendo que siempre fue mejor perderse
como principio de todos los inicios
como estructura magna
para proclamar este tejido
con el que vestirse de cualquiera
y andar hacia ninguna parte sin extrañamiento.

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Ferran Garrigues Insa

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