miércoles, 8 de abril de 2015

Monótonos.



Quisiera muchas veces
romper la propiedad de esta monotonía
asomarme al abismo de los genios
y tomar prestada su consciencia
para despertar de este ensueño que camino
a pasos cruces espectro de mil años
rotundo y espacial 
ritmo atronador de la propia redundancia
en cada una de las esquinas
donde me voy dejando caer
licuación humana
proyecto de línea 
acaparando la atención de los desastres.

Dejad a los niños nuevos 
el espacio perfecto
para que escriban su locura.

Dejad que el silencio os mate
esa boca intersticial 
mediana 
en ninguna parte
falta de besos 
amor y paciencia
que se duerma 
la lengua 
un largo paréntesis
para gozar de los silencios.

Dejad que jueguen los que pueden
no les arranquéis las manos
porque no entendáis como pierden el tiempo
no los alentéis al suicidio
de no poder demorarse 
correr siempre incansables 
creadores de un destino
que nadie puede controlar.

Dejad que la promesa de este accidente
se confirme en el anhelo
no tengáis miedo de desaparecer 
dejando a los niños sueltos 
riendo vuestras tumbas
explorando la incertidumbre
con los ojos limpios arrancados del ayer
lanzados a la frontera
que no llegasteis a cruzar.

Dejaos marchar sin miedo
que el mayor desastre no ha ocurrido 
no será mañana
no volverá a remover los huesos
ni os recomerá la pena
de cada abandono
será tan solo esa paz duradera
la que os despierte
en algún que otro ocaso
más allá de hoy.

Puede que entonces 
tengáis otra oportunidad.

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Ferran Garrigues Insa

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