jueves, 28 de abril de 2016

Sí, tú.

Si trazar la línea fuera suficiente
para volver al ocaso del primer día
sentir el tumulto de la aurora
arrasando el parco epílogo que ahora somos.

Si sentir que el preámbulo no ha sido suficiente
la voluntad de aprender haya quedado
truncada, malherida por las causas comunes
a las que nos arroja este estado de tránsito.

Si rejuvenecerse a la fuerza
o envejecer a pasos de gigante
no forma parte de ninguno de los destinos
si te quedaste en el centro
ficticio equilibrio de moneda de la suerte.

Si escapaste del redil a tiempo
no te sientes de ninguna parte
ningún sitio se te antoja hogar
los brazos no te acogen
sino que representan jaulas
dentro de jaulas, dentro de jaulas
dentro de jaulas, hechas de presión.

Si forzaste quizás que las alas
estallasen al unísono
las heridas se transformaran en escudos
la lengua daga presta a exorcizar a los constantes
no puede dormir de ganas de herir cada superficialidad
para observar el adentro quirúrgico y mágico
del que están hechos cada uno de los actos.

Si el espejismo se te antoja pueril y cabizbajo
un estado de gracia para los inseguros
te parece que no es de recibo
mirarse tanto tiempo en los espejos
acomodar la figura dentro de unos músculos
retozar con cuerpos por ser cuerpos
besar a quien no te convierte en ascua
tocar a quien no te atraviesa el corazón.

Si empezaste a rodearte de fuego
para mantener la tregua de tu asombro
dejas pasar tan solo a los sin miedo
te convertiste en personaje operístico wagneriano
pasado de rosca, quizás, pasado de rosca
pero a su vez alientas y tomas todo
dotas de forma a los sin rostro
que se quedan adentro
juntitos y seguros 
en sus plásticas oficinas 
donde la vida les pasa entre números y cuentas.

Si posaste la mirada en uno de esos espectros
desajustas toda la premonición 
para quedarte a su lado
para estar en el proceso del misterio
ver como florece y sueña y ama
sufre, cae y se levanta
o simplemente traza su línea hasta morirse.

Si estás hecho de pan y caldo
de caricia y humo, abrazo y suerte
de claridad y promesa
aunque caigas, te desajustes
no florezcas, ni sueñes, ni ames
no sufras, ni te levantes
ni traces ninguna línea hasta morirte
pero sepas de que están hechas todas las opciones.

Si eres capaz de sostener este significado
calmar la sed de las criaturas en tu seno
revertir cualquier cosa en algo distinto
decidir tu suerte, por diversa que sea
acunar tu destino a pesar de cada error
domar la resistencia de los rotos
danzar entre todos los dolores.

Entonces sí, eres tú
uno más entre tantos
que acaba de despertar.

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Ferran Garrigues Insa

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