miércoles, 20 de abril de 2016

Y también.


Pararse, un instante 
ver la línea que se traza
entre los objetos y la suerte
entre los hombres y el ahora
mirar el signo perpétuo de las relaciones
y parecer que no diciendo nada
todo va a repararse.

Flotar en el amianto de no arder
conteniendo el fuego en la pira funeraria
radiar el segundo y el tercero de nuestros avances
y sin miedo a derrotarnos, volver a caer
azuzar el repentino gesto de recibirnos
volvernos caimán en las aguas turbias del desaire
esperar, hasta que el fango nos inhale a nosotros
y seamos convertidos en estatua, en residuo
dotarse de alas en el peor de los ocasos
alzar la frente, caminar despacio
el largo dilema de un imposible equilibrio.

Rumiar el espanto, hacerlo estando vivos
pero vivos y despiertos como infancia
dejar el quicio justo, el umbral prefabricado
para que alguien lo cruce a su manera
y tal vez se quede
a soplarnos las pesadillas
a inyectarnos sueños a pesar nuestro
a decirnos que sí, que estamos en un camino
a observarnos y pisar en nuestras huellas
a jugar a estar en una naturalidad terrible
en un proyecto innumerable
en una repetición de lo sido
que vuelve a sucederse.

Detenerse así, coger el aire
abrazar el tiempo que nos es propicio
entender que cada segundo es
y no es sin nosotros
y que también lo imposible asienta aquí sus metas.

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Ferran Garrigues Insa

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