lunes, 22 de agosto de 2016

El cuerpo justo.

Teníamos el cerebro uncido
y el alma preparada
para el nuevo mundo
nos embelesamos de cada catástrofe
y nos dijimos hombres
otra vez
la misma de siempre
se nos desenroscaron las plumas
dejando el ala entumecida
hueca y ósea
removiendo el aire
haciendo remolinos 
intentando despegar.

Teníamos el cuerpo justo
toda la vida por delante
nos dijeron no
y decidimos sí
pese a conocer de antemano
todas las derrotas
a las que nos podían someter.

Abrazamos una verdad
y la elevamos hasta el cielo
para marcarnos un límite 
que no pudiera sobrellevarse
que hubiera que saltar o morir en el intento
dejarnos la carne en las aceras
la forma en el fingir
la voz cautiva de lo cotidiano
el sexo en los cuerpos amables
toda la amabilidad
todo lo justo y lo injusto
formulándonos una y otra vez
anclándonos ahora y luego y para siempre.

Teníamos las ganas 
todas las oportunidades
el genio inalterado
en el voceo del gentío.

Nos ocultamos 
cuando nos hieren
nos ocultamos tanto
éramos los hijos de un porvenir
el futuro paso hacia la reconciliación.

Tuvimos la oportunidad 
de ser cualquiera
menos nosotros mismos
y así llegamos hasta aquí.

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Ferran Garrigues Insa

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