jueves, 1 de diciembre de 2016

El paseo.

Le hablé de ella
un día cuando los amigos pasean
sin nada más que decirse
salvo verlas caer
pasar viviendo lo que parece importante
henchidos de rabia 
en esas carcasas andantes
por esta vida sustitutiva de otra posible.

Le hablé de ella
con el coraje preciso
intentando que comprendiera
aunque podría jurar
que ambos sabíamos 
lo que iba a contarle.

Para eso están los amigos
para soportarnos estas maravillas de la cotidianidad 
este paso tan biológico sistemático 
tan medido, tan experimentado
que todos parece que tenemos que aceptar
mientras nos acucia 
una frustración 
que no sabemos trasladar
una conciencia de abismo 
un espasmo de negación
por volver a los lugares periféricos
donde éramos protagonistas de nosotros mismos
donde tampoco éramos nadie
pero cabía allí en nuestro secreto
la gran estrategia universal
de estar conectados con el paraíso.

Le hablé de ella
sonrió, creo
no sé en que momento
su esposa, sus hijos
esas cosas que uno tiene que atender
nos alejaron paso a paso
hasta quedarnos sin voz
nos reconocimos 
en algún lugar de ese tránsito
en el automatismo del amor
en la decisión humana por escapar la soledad
por dejarse el tiempo en manos de alguien
el cuerpo en otro cuerpo
sin nunca ser tampoco 
ni desaparecer del todo
mientras sabíamos 
aquello que no volvería a suceder
ni si volveríamos a encontrarnos.

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Ferran Garrigues Insa

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