jueves, 1 de diciembre de 2016

Otra cosa, el amor.

Que el amor era otra cosa
ya lo sabíamos todos
estaba en los lugares inesperados
en los amigos que mantienen nuestro pulso en silencio
en las voces pasadas
que nos ansían, nos beben, nos bailan
en los ojos presentes 
en la consecución de pequeños logros
en los abrazos, ah, los abrazos
bóvedas perennes de nuestra sinrazón
los entreactos de cada paso, de cada minucioso paso
los saltos, los gloriosos saltos
sin protección, ante el desafío
de una mirada altiva. 

El amor era otra cosa
era un algo de contrastes
a veces menos 
pero siempre de contrastes
de voces amargadas
o palabras inquietantes
de pubis insatisfechos
o pechos bien tocados
una condena perpetua
o un cielo momentáneo 
lleno de besos mejores
de caricias mejores
de memorias mejores
o a veces no tanto.

El amor era otra cosa
te lo dije
y lo guardamos 
escondido y sin voz
no compartíamos nada
a veces huías y unas pocas frases 
para siempre flotando en estanterías eléctricas
o un ojo cerrado en la profundidad del sueño
parecían suficientes.

No sabría decirte.
el amor era otra cosa
aunque paremos aquí
para demostrarnos lo contrario
o al menos intentarlo
mientras el tiempo nos esquilma
se nos abren las grietas hasta pararnos
y ser hielo parece una gran alternativa
a ser consumidos en la llama
que dicen que también, es el amor
no sé, la verdad
es todo tan extraño
se tejen tantas cosas
en el repudio de la comunicación
en la catarsis de saberse amados.

El amor, era otra cosa
un viento que desfigura los contornos
la voz conocida en las siestas de verano
el canto pasivo y trémulo de quien siempre pierde
pero lo intenta, no para de intentarlo
la comida servida a destiempo 
durante el hambre 
y durante la sed 
el agua ofrecida como un gran regalo
dejar cada segundo pasar 
si no se siente el golpe
si no se expresa el estallido
en el fondo de nuestra ingenuidad
si no somos nosotros 
nosotros mismos
los que nos salvamos
también era el amor.

El amor era otra cosa
y es cierto
que no supimos muy bien
que hacer con ella
y nos quedamos así, haciendo más bien poco
en el desahucio
de nuestra significante indefensión.

El amor era otra cosa, sí
nos decíamos
para contentar la gran fachada
de nuestra terrible realidad.

---------------------------------------------

Ferran Garrigues Insa

No hay comentarios: