sábado, 21 de enero de 2017

Entiéndame.

Entiéndame despacio, que no venga la prisa
que se demora la suerte 
si viene corriendo usted a llevarme.

Entiéndame lento, poquito a poquito
no se convenza antes de nada
no deje que se le cuele la imprudencia
el gesto de afianzarse antes que cualquiera.

Entiéndame despacio
tan de a poco 
que parezca una lástima perdernos esta oportunidad
que todos suspiren y no sepan
que nadie nos baile o nos diga o pierda la paciencia.

Entiéndame despacio, así casi sin vida
como sometido al peso
de gravedades inmensísimas 
allá en los lugares 
donde las estrellas se contemplan casi al ras.

Entiéndame despacio, pero entiéndame del todo
no se deje ninguna parte
ningún aroma por descubrir 
ni recovecos, ni promesas
no deje usted que nadie le rebase
convénzales de la verdad 
de venir de tanto en tanto
de no llegar a ninguna meta
de no dejarse el latido para luego
de no proyectarse con la lentitud de la sombra
aceptando la velocidad relativa de la oscuridad.

Entiéndame despacio, le pido
así sin protección y sin mesura
déjese la paciencia para luego
déjese de pausas y de miramientos 
aprenda la sencillez de esperar 
de saberse dueño de esta breve coraza
de entender este colapso de materia y espacio
lugar y designio, romance y pena.

Entiéndame, entiéndame
es lo poco que le pido
es lo único que le deseo
no pierda el tiempo conmigo
escape, está usted a un solo paso
de conocer la libertad.

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Ferran Garrigues Insa

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