viernes, 30 de junio de 2017

Aparentando que juegas.

Hoy parece que juegas
parece 
que no te has dado cuenta
no te has dado cuenta todavía
de la longitud interminable de este abrazo
porque no volveremos a él
se nos hace extrema y necesaria
esta micra de piel
que nos conecta todavía
parece 
que estamos hechos de la misma 
interminable estrategia
pero no
nos queda un hemisferio
una apenas paladeada situación insoportable
mientras parece 
todo parece
y nada se descubre
antes de decirnos todavía
que nos queda algo
nos queda todo
borrándonos
borrándonos de un extremo a la deriva
de la deriva al encuentro
a la pérdida
hoy parece que juego
parece
que repito 
la misma fórmula
una y otra vez
un ruego
intentando, no sé qué
volver a la primera decisión 
antes del discurso
antes de sabernos 
de entender qué somos
hacia dónde nos hemos dirigido
presentes en la pupila de nuestra huída
ausentes, ausentes, trepanados
buscando qué nos queda
qué nos queda
qué
se nos hace dura la reflexión
cuando no queda sobre qué
y las respuestas se ocultan 
en una verdad demasiado estricta
demasiado dura
demasiado enfrente
para nosotros
hijos de la sombra
recostados en la ladera
de nuestra migración.

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Ferran Garrigues Insa

jueves, 29 de junio de 2017

Frecuencias.

Profundidad del desapego
en los pequeños objetos cotidianos
en las estampas fotográficas
que nos destinan y predestinan
a ser una memoria más
un tiempo desperdiciado
al intentar lo imposible.

Excúsame este segundo que tomas
para abrevar este discurso
pues nada
has de encontrar
en la nada
solo el camino a desandar
el filamento
para volver al destino
de uno que no se encuentra
entre las contínuas aflicciones
que nadie comprende.

Nada importa si creas un vergel magnífico
una majestuosa presencia invencible
en tus abrazos o en la caricia donde anticipas el fin
cuando el fin se encuentra en todas partes
en los lugares invencibles, también
en los lugares invencibles sobre todo.

Se prepara el camino para el desastre
en las pequeñas oquedades mortuorias
que nos contagian la ilusión
matándonos de lado a lado
de parte a parte
dejando el aire
espeso como sangre
hecho pedazos
sin nada para respirar.

Y nos hipnotiza el desamparo
entre los hombres que se azoran
como pequeños monstruos ambiguos 
a nuestro derredor 
mientras andamos previos a la caída
por los lugares calmos
donde siempre vuelve a amanecer.

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Ferran Garrigues Insa