miércoles, 14 de noviembre de 2018

Mundo mercado.

Venderán los pobres la tierra, a cambio de nada
de malsano aire, humo y ceniza
venderán porque sus hijos, sus hijos también quieren.

Los pobres, los desarraigados, los incultos
hechos a base de ingeniería social del primer mundo
venderán su suerte, la suerte de sus montes
de sus ríos, de sus veredas, de sus mares
la vida vertical y horizontal, la vida toda
los recursos que los hacen invisibles
porque son más importantes que los hombres.

Venderán los pobres cada gota de sudor
cada marca en la piel
cada callo, cada rozadura
las heridas, venderán 
para alcanzar premios que serán pagados
a los que aprendieron 
a encerrar el  miedo en una fotografía
venderán si pueden, el alma del ancestro
el espíritu de sus fronteras
cada piedra, cada cabello, cada onza.

Venderán la dignidad, venderán el oro
que no se encuentra en los ríos
sino en la sonrisa de sus muchachas desaparecidas
en los ojos de los niños hechos un redil
de coraje salvador de lo poco que les queda.

A veces, de repente en las noches lúcidas
imaginan la gran riqueza  
creen que no pueden perder
que les queda una posibilidad de triunfo
a pesar de todo el saldo negativo
que pesa sobre los hombros de esa otra humanidad
poca, tan poca, que todavía les pertenece
porque de esa nadie quiere participar.

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Ferran Garrigues Insa

martes, 6 de noviembre de 2018

Igual.

Igual habéis venido a ser niños
desde el momento preciso de la mirada de los amantes
allí en el fondo de los tactos y los aromas
habéis sido tramados 
solo para saltar hacia el abismo
de la reiteración.

Pensaréis que no me queda un ápice de esperanza
pero al contrario os digo que 
existe una verdad hecha de trizas
de respetuosos reflejos
en el fondo de las aguas
donde comienza el juego una vez y otra
esperando vuestra acometida.

Si extingo el silencio en este momento crítico
y no nos alcanzo con la punta de la lanza
y no queda sino albor del desarraigo
pena, espacio en blanco necesitado de habitarse
si no os digo con esta voz hecha de lienzo
para que pintéis con trazo recíproco
un camino nuevo mientras tanto.

Igual habéis venido a ser niños
mientras me hago viejo
se me caen las nanas
y la memoria está servida
en plato de amargo postre
os digo de verdad que no os alcanzo
que solo me queda esta mirada
hecha de pretéritos presentes
horadando la poca extrañeza que me resta.

Qué pequeño tumulto de alegría
que naciente manantial de jugosa redención
que abasto invertebrado 
que morada tranquila
que camino sin lodo
serán los que me vistan
mientras avanzo a la sombra 
en la periferia de los parques
cercano a la desidia
mientras os aliento hacia los cantos
con últimas fuerzas y corto amianto
para no salvaros nunca de los fuegos
para que no temáis desaparecer en horizontes
hacia los que debéis abalanzaros 
todavía sin morir.

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Ferran Garrigues Insa

martes, 30 de octubre de 2018

En la casa de madera.

En la casa de madera
con la ventana abierta
me pedías silencio
mientras la luna y tú
estabais llenas.

Y yo tengo todavía en el ojo
esa silueta a contraluz
blanca piel, piel más que blanca
cabello crespo
horizonte de muslos y destellos
en la casa de madera
con la ventana abierta
mientras decías silencio
a manos quietas.

En la casa de madera
dónde nos amamos sin cuartel
una noche cualquiera
de un verano infinito
todavía inocentes e invulnerables
en los lugares precisos
dónde nadie nos recuerda
salvo la grieta fija
el diente certero
el abrazo funesto
de nuestra depredación.

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Ferran Garrigues Insa

sábado, 13 de octubre de 2018

Preludio

En la certeza del delirio
recuerdo
tu lágrima
en la mano tendida
pidiendo liberación.

Y no queda mucho que decir
ni nada que ocultar
ahora vista la vida en su deriva
cada vez es más 
cada vez es diferente
mientras correteamos el periodo
que no hemos de navegar jamás
nunca jamás.

Y no queda mucho que contar
ni oídos sanos que acepten nuestro trueque
hijos del pensamiento 
crean líneas contra las que no podemos decir
dejando a las bocas cómo delirantes promesas
pendientes de sus bostezos
aferradas al latir de un espejismo absoluto
que deja nuestro hueco
mientras corremos ante el avance de un tiempo
que no debe retener nuestra meta.

No quedará nadie al final
no seremos siquiera nosotros
flecha disparada a la deriva
nunca en el mismo lugar
jamás en el mismo punto
en el constante milagro
de acertar su objetivo.

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Ferran Garrigues Insa

martes, 9 de octubre de 2018

La habitación.

Una habitación
en el barrio más alejado de esta ciudad infinita
donde las luces cruzan sin descanso
de gente que viaja todo el rato
a algún lugar donde finalizar su pulsión
aun así quise ser poeta entre esta frase y la siguiente
mientras no cabe esperar ninguna salvación
y el dolor agudo en este corazón ficticio
parece remitir mientras pienso sin querer
en este espacio de soledad entrópico
donde el frío de esta habitación igual
se clava hasta la pequeñez mínima
hasta el borde incandescente de este espacio irrescatable.

Creo percibir la rotura
el desarraigo 
en el algoritmo diferencial
que oculto en el dorso intraspasable
segunda consciencia
encerrado en el reflejo de este traje
donde suceden todos los ajustes
las grandes maravillas incineradas
diminutos fénix que no puedo revivir
en esta habitación hecha de tintas
dibujo estructural del imparable declive.

Esta habitación recorre los mundos
desplazándose entre un punto y el siguiente
atenazada la náusea
en cada giro, en cada desaparecer hacia adelante
esta habitación o esta burbuja
de la que temo salir despedido
en la que aparezco y desaparezco
cada parpadeo del yo
se siente cada vez más intenso
más insoportable
en esta sucesión estructurada
de motores hechos de cotidianidad.

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Ferran Garrigues Insa

viernes, 5 de octubre de 2018

Los carroñeros.

Por habitar habitan toda la carroña
el pálpito final de sus cercanos muertos
llamándose poetas recuperan los pedazos
el hedor manifiesto entre los huesos romos
el mejunje, donde los rituales
las desencajadas bocas, la muerte
toda la muerte les sirve
adoran a la muerte
se ceban de muerte
dicen que cantan a la vida
convierten la vida en una estrategia
para llegar a perderla entre sílabas y yambos.

De existir una validez en su retorno
este regurgitarse en el desorden
de todas las caras en rictus
mientras no pueden dejar de leerse
escuchar su voz aunque inútil
posar, posar todo el rato
no quieren estar ausentes
quieren recolectar su parte
hacer del mundo un coloquio de cadáveres
para tejer todavía la mortaja
entretenerse así en los resortes
volverse cóndor, buitre y alimoche
a la espera de una lágrima
que les devuelva de nuevo el ansia
donde la palabra quede perpleja
dibujada en un colgajo de papel
epitafio tras epitafio
de esta breve misantropía
hecha decorado
tumba, cripta y panteón
rebosante de carne por distribuir.

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Ferran Garrigues Insa

Lo posible.

Era posible 
no reaccionar a tiempo 
que la caricia no llegue
que la palabra no tenga lugar
no exista el oído en el que susurrar 
el secreto final que celosos guardamos.

Era posible 
no ser verdad ni arrepentimiento
no ser ninguna de las cosas hechas de certeza
era posible, tan posible
llegados a este punto pivotante
a este lugar encuentro
a esta articulación.

Era posible 
no sostener todas las entrañas 
no agazaparse a la espera de un certero cazador
correr con la única intención de salvarnos
escapar hacia las trampas
perder pedazos irrecuperables
tal vez.

Era posible 
mirarse a los ojos sin asidero
besarse en el contraste de la imposibilidad
tender la mano al que te humille
luchar sin decidir si existe nuestra causa
demorar las preguntas 
hasta observar el abasto precario de nuestra suerte.

Era posible 
la hermandad desnuda de los egos
la connivencia del despreciador y el que se desprecia 
como un pequeño acuerdo de dominio
en el ámbito previsible de esta humanidad tópica.

Era posible
la traición diminuta de la convivencia
era posible 
no regresarse nunca del último viaje
era posible 
expandir el odio hasta el territorio invicto
era posible 
no amar llenándose la boca de sabores 
era posible 
una muerte a perpetuidad pensada como vida
era posible
una transición invisible
hacia las cosas desnudas
borrarse del todo
acaparar la mala suerte
vencer la quimera
sobrevivir la deriva de los justos
pensar una esperanza alejada de los tontos
existir entre epopeyas
no dejar huella
ser un actor más
en el pequeño paraíso 
donde la gran indecisión nos acompañe.

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Ferran Garrigues Insa