sábado, 13 de octubre de 2018

Preludio

En la certeza del delirio
recuerdo
tu lágrima
en la mano tendida
pidiendo liberación.

Y no queda mucho que decir
ni nada que ocultar
ahora vista la vida en su deriva
cada vez es más 
cada vez es diferente
mientras correteamos el periodo
que no hemos de navegar jamás
nunca jamás.

Y no queda mucho que contar
ni oídos sanos que acepten nuestro trueque
hijos del pensamiento 
crean líneas contra las que no podemos decir
dejando a las bocas cómo delirantes promesas
pendientes de sus bostezos
aferradas al latir de un espejismo absoluto
que deja nuestro hueco
mientras corremos ante el avance de un tiempo
que no debe retener nuestra meta.

No quedará nadie al final
no seremos siquiera nosotros
flecha disparada a la deriva
nunca en el mismo lugar
jamás en el mismo punto
en el constante milagro
de acertar su objetivo.

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Ferran Garrigues Insa

martes, 9 de octubre de 2018

La habitación.

Una habitación
en el barrio más alejado de esta ciudad infinita
donde las luces cruzan sin descanso
de gente que viaja todo el rato
a algún lugar donde finalizar su pulsión
aun así quise ser poeta entre esta frase y la siguiente
mientras no cabe esperar ninguna salvación
y el dolor agudo en este corazón ficticio
parece remitir mientras pienso sin querer
en este espacio de soledad entrópico
donde el frío de esta habitación igual
se clava hasta la pequeñez mínima
hasta el borde incandescente de este espacio irrescatable.

Creo percibir la rotura
el desarraigo 
en el algoritmo diferencial
que oculto en el dorso intraspasable
segunda consciencia
encerrado en el reflejo de este traje
donde suceden todos los ajustes
las grandes maravillas incineradas
diminutos fénix que no puedo revivir
en esta habitación hecha de tintas
dibujo estructural del imparable declive.

Esta habitación recorre los mundos
desplazándose entre un punto y el siguiente
atenazada la náusea
en cada giro, en cada desaparecer hacia adelante
esta habitación o esta burbuja
de la que temo salir despedido
en la que aparezco y desaparezco
cada parpadeo del yo
se siente cada vez más intenso
más insoportable
en esta sucesión estructurada
de motores hechos de cotidianidad.

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Ferran Garrigues Insa

viernes, 5 de octubre de 2018

Los carroñeros.

Por habitar habitan toda la carroña
el pálpito final de sus cercanos muertos
llamándose poetas recuperan los pedazos
el hedor manifiesto entre los huesos romos
el mejunje, donde los rituales
las desencajadas bocas, la muerte
toda la muerte les sirve
adoran a la muerte
se ceban de muerte
dicen que cantan a la vida
convierten la vida en una estrategia
para llegar a perderla entre sílabas y yambos.

De existir una validez en su retorno
este regurgitarse en el desorden
de todas las caras en rictus
mientras no pueden dejar de leerse
escuchar su voz aunque inútil
posar, posar todo el rato
no quieren estar ausentes
quieren recolectar su parte
hacer del mundo un coloquio de cadáveres
para tejer todavía la mortaja
entretenerse así en los resortes
volverse cóndor, buitre y alimoche
a la espera de una lágrima
que les devuelva de nuevo el ansia
donde la palabra quede perpleja
dibujada en un colgajo de papel
epitafio tras epitafio
de esta breve misantropía
hecha decorado
tumba, cripta y panteón
rebosante de carne por distribuir.

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Ferran Garrigues Insa

Lo posible.

Era posible 
no reaccionar a tiempo 
que la caricia no llegue
que la palabra no tenga lugar
no exista el oído en el que susurrar 
el secreto final que celosos guardamos.

Era posible 
no ser verdad ni arrepentimiento
no ser ninguna de las cosas hechas de certeza
era posible, tan posible
llegados a este punto pivotante
a este lugar encuentro
a esta articulación.

Era posible 
no sostener todas las entrañas 
no agazaparse a la espera de un certero cazador
correr con la única intención de salvarnos
escapar hacia las trampas
perder pedazos irrecuperables
tal vez.

Era posible 
mirarse a los ojos sin asidero
besarse en el contraste de la imposibilidad
tender la mano al que te humille
luchar sin decidir si existe nuestra causa
demorar las preguntas 
hasta observar el abasto precario de nuestra suerte.

Era posible 
la hermandad desnuda de los egos
la connivencia del despreciador y el que se desprecia 
como un pequeño acuerdo de dominio
en el ámbito previsible de esta humanidad tópica.

Era posible
la traición diminuta de la convivencia
era posible 
no regresarse nunca del último viaje
era posible 
expandir el odio hasta el territorio invicto
era posible 
no amar llenándose la boca de sabores 
era posible 
una muerte a perpetuidad pensada como vida
era posible
una transición invisible
hacia las cosas desnudas
borrarse del todo
acaparar la mala suerte
vencer la quimera
sobrevivir la deriva de los justos
pensar una esperanza alejada de los tontos
existir entre epopeyas
no dejar huella
ser un actor más
en el pequeño paraíso 
donde la gran indecisión nos acompañe.

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Ferran Garrigues Insa

lunes, 24 de septiembre de 2018

Nada te habita

Ni siquiera esta palabra
prendida del labio en el descenso
es capaz de habitarte.

Ni siquiera el pequeño pálpito
la fugaz reciprocidad
el daño final del corte perpetuo.

Ni siquiera
ni tan siquiera
esta voluntad de revolverse
(hasta llegar de lleno al golpe
abrasar el deseo de los poetas
dejar de querer ser quien no se sea
quemar los libros
desaparecer en una isla
resetear el verbo
sin querer ser nadie
sin participar de algo
que no sea simple y llana voluntad)
es capaz de habitarte.

Pues no te queda hueco vacío
ni hambre preternatural
ni fundación
ni horma
ni capacidad de embuste
para defender
esta pequeña ecuación
de resultado aparente
de forma invisible
de voz, aullido y prisma
que te completa.

Ni siquiera terminar
dejar estar el lúcido prefacio
no avanzar sobre la loma del espanto
no cubrir el rostro, jamás cubrir el rostro
que está mordido de asfalto
atravesando la puerta del escape último
en tu pose fija e invisible
rodeada de gente
absorta en su morbidez .

Ni siquiera queda esto
borrar memoria
escapar destino
colocar primera
la pieza que completa el acertijo
cuando pasabas de largo
en la acera intransitable
donde los charcos sin ti quedaban
tristes y expuestos
frente a la muchedumbre.

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Ferran Garrigues Insa

domingo, 23 de septiembre de 2018

Uno sabe.

Uno sabe que debe vencerse
pasar, caer, no levantarse
al menos por un tiempo
uno debe darse la pausa
el reconocimiento que todo ha de sucederle.

Y por más que uno se mienta
cada día de cada año de cada espacio inabarcable
la verdad le ronda la nuca
la vereda de los pulsos
en las esquinas del cuerpo
que buscan su final a tiempo.

Uno sabe que debe ser sacrificado
espacio mortal en el segundo previo a la hecatombe
que la sangre mane a borbotones
que nos deje vacíos
espacios de paz árduamente conseguida
preparado de gusanos
mirada imprecisa 
helada en el gesto de la mueca.

Y por más que y por menos que eso
suceden estas pequeñas epopeyas
de las que uno cree que pudo escapar
suceden los gestos invisibles
la paz en el recodo de los odios
el gesto en el vínculo extremo
la extenuación en el preciso momento
donde la justa emancipación del nombre
nos hace tan libres cómo fuera posible
antes de la gran desolación.

Uno sabe, y va aprendiendo a saber
cuales son los lugares reposo
las zonas de peligro
los reflejos constantes 
la precisión mortífera
el abrazo impenetrable
el sexo dispuesto a todo
las caricias no pedidas
el beso no dado
el ritual incompleto
la fronda incandescente
uno sabe eso y todo lo que no sabe
poco a poco
también.

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Ferran Garrigues Insa

jueves, 20 de septiembre de 2018

Más que todos

Van vestidos de paisano
saben más que nadie
más que todos saben
se cosen la bandera
la tiñen con sus propias manos
tienen acceso a todos los informes
informes de primera mano
conocen la guerra
porque ellos son la guerra
la guerra les crece
detrás de las orejas
y los invade
en cada orificio
hasta volverse espuma
escupitajo
mordisco infinito
chasquido de quijadas
abrumar de asno.

Van vestidos de paisano
compran y hacen, o dicen que hacen
las cosas que les enseñaron
nunca cuestionan nada
de lo que les dictan
a pies juntillas callan
callan cuando no interesa
de lo que se está hablando
ni siquiera discrepan
no sea que salgan
de su club privado
por la puerta 
que han ido tapiando.

Van vestidos de paisano
y los ojos les sangran
las venas les supuran
el dolor de quien disiente
la marea verde y la blanca
el avance proletario
se sienten atacados
cualquier crítica
es motivo para revolverse
para dar con la otra mejilla
para financiar un plan
que excluye a sus hermanos
para disfrutar pensando
que así tal vez alcancen
aquellas mujeres que jamás alcanzaron.

Esta es la verdad discreta
hacia la que nos dirigimos
de esta modo concreto y escuálido
hecho de memoria precoz
de lengua fácil
verbo irrescatable
boca virulenta
mente venida a menos
utilitario sencillo
para dar likes
a las cosas de siempre
a la voluntad de volver
al principio escuálido
donde el origen de nuestra nimiedad.

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Ferran Garrigues Insa