martes, 9 de octubre de 2018

La habitación.

Una habitación
en el barrio más alejado de esta ciudad infinita
donde las luces cruzan sin descanso
de gente que viaja todo el rato
a algún lugar donde finalizar su pulsión
aun así quise ser poeta entre esta frase y la siguiente
mientras no cabe esperar ninguna salvación
y el dolor agudo en este corazón ficticio
parece remitir mientras pienso sin querer
en este espacio de soledad entrópico
donde el frío de esta habitación igual
se clava hasta la pequeñez mínima
hasta el borde incandescente de este espacio irrescatable.

Creo percibir la rotura
el desarraigo 
en el algoritmo diferencial
que oculto en el dorso intraspasable
segunda consciencia
encerrado en el reflejo de este traje
donde suceden todos los ajustes
las grandes maravillas incineradas
diminutos fénix que no puedo revivir
en esta habitación hecha de tintas
dibujo estructural del imparable declive.

Esta habitación recorre los mundos
desplazándose entre un punto y el siguiente
atenazada la náusea
en cada giro, en cada desaparecer hacia adelante
esta habitación o esta burbuja
de la que temo salir despedido
en la que aparezco y desaparezco
cada parpadeo del yo
se siente cada vez más intenso
más insoportable
en esta sucesión estructurada
de motores hechos de cotidianidad.

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Ferran Garrigues Insa

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